“Toda persona tiene derecho de manera gratuita a 20 litros de agua limpia al día. Esta máxima representa el mandato de Naciones Unidas, con firma de 189 países, entre los que se incluye a Colombia”
El acceso al agua potable es un derecho humano, en tanto de este depende la garantía de la vida, el desarrollo de las personas, y las sociedades. La despensa del agua esta estrechamente ligado a la configuración de las ciudades, que acompañado del abastecimiento de alimentos, y el desarrollo de las redes de alcantarillado consignan las bases sobre las que descansa la fundación del Estado clásico como tal.
El avance de las ciencias de la salud, y la alimentación evidenciaron la notable influencia de la calidad del agua en el desempeño tanto de la morbilidad de las personas, es decir la tendencia a enfermarse, como a la desnutrición. Así, la realización de derechos sociales como la salud, la alimentación, y el acceso al agua potable, son función del uno para el otro.
El derecho al agua, es reconocido por Naciones Unidas en 2002, y considera que la accesibilidad al agua es indispensable para “[lograr] una vida con dignidad humana y es un requisito para la obtención de otros derechos humanos”. De acuerdo con el Informe “Más allá de la escasez: Poder, pobreza y crisis mundial del agua”, en muchos países en desarrollo, el acceso al agua potable, traduce una amenaza mayor para la seguridad humana que los conflictos violentos.
La vulneración del derecho al acceso al agua en el mundo en desarrollo se explica por un lado en razón de la ineficiencia de los gobiernos, expresado por la inexistencia en ciudades, y regiones, de infraestructuras de abastecimiento de agua potable, y saneamiento básico. Un segundo elemento esta vinculado con la escasez como tal del líquido, y uno tercero, que se presenta, cuando no obstante, la existencia de infraestructuras para el acopio, transporte, distribución, y a la suficiencia natural de agua, la pobreza y los precios del liquido que imponen las empresas prestadoras del servicio la convierten en inaccesible.
Como combinación de los dos primeros ítems, encontramos que en los países en desarrollo 1.300 millones de personas no tienen acceso a cantidades adecuadas de agua limpia, y casi 3 mil millones carecen del servicio de saneamiento básico, como consecuencia, cada año mueren más de 2.2 millones de personas en el mundo, a causa de enfermedades relacionadas con las condiciones deficientes del abastecimiento de agua y de saneamiento. El director de UNICEF para Colombia Manuel Manrique Castro, estima que en el país mueren unos veinte mil niños menores de un año por causas prevenibles, muchas de ellas vinculadas con el abastecimiento y calidad del agua.
De otra parte, la mitad de las camas de los hospitales de todo el mundo están ocupadas por pacientes que padecen enfermedades transmitidas por el agua. Todas las semanas mueren unas 42.000 personas a causa de enfermedades relacionadas con la escasa calidad del agua potable y la falta de saneamiento, más del 90% de esas personas son niños menores de cinco años. Dicho de otra manera cada 24 horas se mueren en el mundo casi 5,000 niños por la diarrea relacionada con el consumo de agua contaminada.
El tercer ítem que ejemplifica la inaccesibilidad del agua, y la vulneración del derecho al acceso al preciado líquido, se presenta en la ciudad de Medellín, Colombia. Más de 300 mil de sus habitantes permanecen sin servicios pu-blicos de agua durante varios años, consecuencia de la pobreza en la que se subsume un 50% de su población total.
El informe sobre Desarrollo Humano de 2006, elaborado por Naciones Unidas, inscribe, entre otros, las recomendaciones destinadas a la realización del derecho al desarrollo de las personas, como tal, haciendo especial alusión, del vinculo existente entre desarrollo y la accesibilidad del agua a las poblaciones.
Plantea, “hacer del agua un derecho humano, no sólo de palabra”. E insta a los gobiernos a que todo el mundo tenga acceso a un mínimo de 20 litros de agua limpia al día, y gratuitos para la población pobre.

