Tras la caída del imperio romano,
emergieron las sociedades sometidas por los césares en Europa como los
bretones, francos, germanos o íberos con estructuras políticas que se izaron en
torno a líderes primero militares que dieron la batalla a los estertores del
imperio itálico y que luego se convirtieron en terratenientes, monarcas o
reyes, y lo que proyectó la cristalización de las naciones contemporáneas en el
Viejo Continente. Las sociedades se constituyeron paralelo al ejercicio
práctico y militar de las familias en la consecución de la defensa de sus
tierras, el comercio de sus productos y por su puesto en torno a la
coordinación con líderes en el oficio castrense, que como se ha mencionado
derivó en la emergencia de castas familiares en el poder.
Ahora bien, el poder delegado por
las sociedades progresiva e invisiblemente y a “la razón” de las repeticiones
en el púlpito y la acción de diferentes
instituciones religiosas, pasó a
convertirse en un poder delegado por Dios(los reyes de hecho, recibían el beneplácito
del Papa de Roma) y los ejércitos populares
en comienzo se transformaron en “ejércitos profesionales”, más bien,
mercenarios, donde se vendía al público que eran pagados por los monarcas, aunque
estos obtuvieran sus recursos precisamente del trabajo de los campesinos de la
tierra, perdiendo su conexión con lo que fuera su origen y representatividad
política.
El diezmo era obligatorio (el
antecedente de los actuales impuestos), que se acumulaba si no se pagaba, pasó
a diferirse “en cómodas cuotas” que de no pagarse terminaba en un remate de las
posesiones de los productores (quienes pasaron a ser siervos o arrendatarios) y
una forma convencional que explica la concentración de la riqueza sobre la
tierra que los monarcas y el Clero acaudalaba, “como obra de Dios”.
Es escalón lo representó la
historia de los Medici en la Italia del medioevo(siglo XV) que encontraron en
el problema que significaba para los reyes la acumulación de oro, el riesgo de
su pérdida ante un levantamiento popular por tanto los costos en que derivaba
la protección del mismo. Los Medici ofrecieron una protección especializada a
las riquezas en oro y plata a la Curia Romana, la Corona Británica, los reyes
de Francia, el Reino de Nápoles o los príncipes italianos (entre otros)
prometiendo también intereses sobre los depósitos y los que se pagaban a través
del financiamiento de guerras(se acuñaban monedas en metálico para el pago y suministros
de ejércitos, incluye la bastedad del mercenarismo) entre incluso quienes
entregaban sus depósitos, así las cosas los bienes y haberes, entre otros, el
mismo oro en depósito hacía parte del botín para los vencedores.
Como decir, los Medici jugaban a
la perfección el Gran Tablero Mundial de Zbigniew Brzezinski, del siglo XV, o
de otra forma como los banqueros de ayer como de hoy son quienes manejan los
hilos del poder global. Los banqueros estadounidenses(DEEP STATE), de hecho se
ocultan tras el rostro de los Musk, Pichai o Zuckerberg, conocido que estos que
se presentan como los más ricos del planeta apenas poseen una fracción de las
empresas que representan mientras las mayorías que realmente definen el que
hacer de las mismas está en la penumbra y los mismos que deciden cuando y cuanto
imprime la máquina de billetes de la Federal Reserve, y especialmente como se
distribuyen estos recursos en sus empresas, emitidos a nombre de la totalidad
de las gentes en el mundo, en tanto con ellos se paga su trabajo. Claro, algo
que va cambiando paulatinamente con la emergencia de la multipolaridad.
La Reserva imprime billones de
dólares que entrega a BlackRock, Vanguard o State Street quienes proyectan
estos recursos con prioridad en las empresas del techo del S&P 500, es
decir, las 7 magníficas, o de otra forma Nvidia, Microsoft, Apple,
Alphabet(Google), Amazon, Meta y Tesla y derriten la mantequilla al resto de
empresas en bolsa de acuerdo a su peso bursátil manteniendo activa la ficción
de la subasta en la bolsa y que deriva en un efecto de succión de los ahorros
habidos y por haber en el planeta, entre otros, los fondos de pensiones y en
general activos de empresas y empresarios país a país del mundo.
Estados Unidos se juega su última
carta de la declinante hegemonía con las denominadas por Paul Virilio, “máquinas
de visión” que ampara el desarrollo de las 7 magníficas y con lo que los banqueros de
la Unión Americana dan lugar a una cibervida tecnológica(ya no es prometer una
redención a través del trabajo, entre otros, por que las generaciones fueron desahuciadas
y en lo que descreen) y de una Guerra Pura debido a la acción psicológica y neuroconductiva
que se desarrolla en torno a la interacción con el smartphone.
Virilo(The Visión Machine y en
The Information Bomb), sintetiza la denominada era de la información como:
Cambio de
experiencia que volatiliza lo real y aniquila el objeto de la experiencia
vivida en modos tecnológicos de representación, que constituyen una
desrealización y desmaterialización.
La vida en red vuelve en
omnipresente la vida de quien juega de manera indefinida en una tragamonedas
mientras las Big Tech capturan y procesan información privada de cada persona y
con lo que se alimenta una IA que como en el caso del Genocidio en Gaza,
alimentó “El Evangelio”, es decir, un software que vomitaba objetivos a
bombardear que dicen ser selectivos pero ataques aéreos que implicaban
destrucción de edificios enteros al punto de terminar por acumular, solo para
las primeras semanas de los bombardeos, el equivalente a la totalidad de las
bombas lanzadas durante la Segunda Guerra Mundial.
