2026/06/07

En el principio la superficie terrestre que emergió del mar era denominada Pangea y allí convergieron procesos evolutivos comunes tanto de especies animales como los dinosaurios y vegetales como helechos gigantes, pero también las formas básicas que constituyeron a la postre la diversidad biológica existente e incluso las formas especificas cristalinas de la materia inerte, o de otra forma rocas o tipo de suelos.

Según el ruso Nikolái Vavilov quien en 1926 escribió su obra clásica: «Estudios sobre el origen de las plantas cultivadas» luego de 115 expediciones científicas a lo largo de los cinco continentes, viajando a más de 60 países (incluyendo expediciones en Afganistán, Etiopía, China, México, Colombia y Perú), tuvo como referente de análisis la tesis de que el centro de origen de una especie cultivada se encuentra en la región geográfica donde exista la mayor variedad de formas, mutaciones y parientes silvestres de esa planta”, teoría validada por los modernos estudios de secuenciación de ADN, la genómica comparada y la arqueogenética. 

Aun hoy existe el banco de semillas de Vavilov en San Petersburgo y que sobrevivió al asedio de Leningrado en la Segunda Guerra Mundial y donde a pesar de la hambruna extrema, los científicos del instituto prefirieron morir de hambre antes que comerse las muestras de arroz, maíz y papas protegiendo una Biblioteca de Alejandría contemporánea.

De esta forma, Vavilov, estableció el origen del trigo, la cebada, lentejas, garbanzos u olivos en Oriente Medio; maíz, fríjol, aguacate, calabaza o vainilla en Centroamérica. Papa, quinua, tomate y pimiento en la zona andina americana; arroz, soya, mijo y té en China Oriental o el café y el sorgo en el África Oriental (Etiopía).

Las ramas evolutivas tienen sus propias características al desagregarse paulatinamente Pangea en continentes e islas y explican porque la cuna de los caballos, basado en las investigaciones del paleontólogo estadounidense Alfred Sherwood Romer, tienen origen en los camélidos(y contrario a lo que se cree) ocurre en América del Norte hace unos 45 millones de años, animales que inician su propio proceso de poblamiento de la tierra pasando por el puente de Beringia que unía América con Asia a través del hoy estrecho de Bering(paso que se abre y cierra en función de las glaciaciones que se presentan debido los cambios a largo plazo en la órbita de la Tierra y descubiertos por el matemático Serbio Milutin Milankovitch, un fenómeno que explica, a su vez, como se rompe el puente terrestre entre Sur América y la Antártida, lo que en cada caso remezcla los Océanos estableciendo nuevas etapas climáticas de la tierra), en dirección a Asia (pensar en Gengis Kan o el imperio Romano que tuvieron en los caballos una fuerza esencial de transporte y que después de desaparecidos en América, retornaron con la Conquista Española) y que en su evolución dio forma a los camellos y dromedarios de África u Oriente Medio y al migrar en dirección al Sur de América, las llamas, alpacas o Vicuñas de los Andes. De hecho, el ancestro del caballo es un pequeño zorro llamado Eohippus que también tiene su cuna en América del Norte.

El periodo en que no existe puente terrestre entre Sur América y Centro América (con la región de Panamá hundida bajo el mar), que duró unos 60 millones de años dejando esta región como una suerte de Australia, permitió el desarrollo evolutivo de especies particulares como los armadillos, perezosos y osos hormigueros y respecto de los vegetales, la papa, el tomate, maíz, cacao y yuca.

La ruptura de Pangea y el despliegue de las placas tectónicas dio origen (ahora sí) a Australia y su propio laboratorio y cuna de los marsupiales como canguros, koalas, demonios de Tasmania, el ornitorrinco y la equidna.

Es decir, tanto el desarrollo terrestre como biológico de Pangea, su desagregación en continentes e islas hay que entenderlo como conjunto de un mismo proceso, como semillas que nacen unidas y luego se dispersan tomando su propio proceso evolutivo.

Antes que los humanos evolucionaron otras especies naturales y animales, de hecho, de ellas es que obtiene su sustento. Recordar que mientras Pangea, la primera superficie terrestre emergida, tuvo una duración de entre 175 a 200 millones de años, los humanos aparecen apenas hace 300 mil años en África y desde donde se inicia el patrón de poblamiento en dirección a Asia, Europa y América, mediante el puente de Beringia, de esto puede afirmarse que son procesos que tienen un tronco común y que no es sostenible la preeminencia respecto de las capacidades de desarrollo cognitivo de alguna de las culturas originarias, por su puesto, de las actuales.

El desarrollo del algodón por las comunidades amerindias en el 4000 antes de cristo (Especie: Gossypium barbadense) se apareja a igual logro en el mismo periodo de tiempo en África (Especie: Gossypium herbaceum) y lo que solo llegó a Asia mil años después y a Europa solo después del 326 antes de cristo, cuando el griego Alejandro Magno llegó en su conquista al río Indo.

Eso sí, el desarrollo de los imperios después de las conquistas, destina sus esfuerzos a reducir las capacidades de las culturas vencidas, erradicando su historia, lo que pasa por la eliminación de su escritura y logros científicos y técnicos.

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