2026/03/25

En un artículo fechado 13 de enero de 2026, la revista National Geographic trae un texto titulado “Tucídides, hace 2500 años: los más fuertes determinan lo posible y los débiles lo aceptan”, cuyo autor es Alex Sala.

Dice bastante en cuanto a una visión referencial de una revista posicionada como científica y a la que pocos cuestionan en sus editoriales u artículos. Por el contrario, sus textos comúnmente son invocados en el mundo como reverencia a la verdad y el cientificismo.

El artículo tiene otra sentencia adicional, aludiendo el que “evoca en nuestras mentes lugares como Venezuela, Groenlandia y Ucrania”, para más señas de lo que se trata.

Vale pues detenerse en este formato de publicaciones que de a poco se vuelven más recurrentes en torno a editoriales de revistas, periódicos y centros de pensamiento de Estados Unidos. Solo ver este registro particular precisamente en National Geographic(ver referencia al final). Esto para decir, que la idea de Trump sobre su perspectiva política no es ni mucho menos aislada si no que es una afirmación de lo que siempre ha estado en los subterfugios de la política estadounidense independiente del gobierno que sea, demócrata o republicano, que más bien representa una perspectiva común proyectada desde Wall Street y que se destaca ahora sin rubor en medio de la acelerada erosión del colonialismo financiero.

El ardid de la literatura occidental ha sido maquillar per sé lo que no desea decirse abiertamente y el título de la publicación lo colige. De hecho, el texto a que hace referencia Sala escrito por Tucídides hace alusión a la Guerra del Peloponeso y a la justificación del derecho a la neutralidad e independencia que sustentaron los Melios, habitantes de una isla del Mar Egeo, ante la idea colonial de Atenas de hacerse con sus riquezas, entre otros, de la fuerza laboral que tenía dicha sociedad y la que los griegos querían acumular en la perspectiva del enfrentamiento con los espartanos. En la práctica los atenienses justificaron la guerra contra los Melios en que ellos tenían el poder militar y que, por ello, los Melios debían doblegarse o rendirse a riesgo de ser evaporada su sociedad luego de la derrota, algo diferente y que pretende velarse con el título de la publicación de National Geographic en esto de “los más fuertes determinan lo posible y los débiles lo aceptan”.

Por su puesto, la alusión a Venezuela, Groenlandia o Ucrania, a lo que habría que agregar la guerra arancelaria al mundo, con la que colocar el pie en la garganta de los países hace explicito el asunto, ante, como ya se ha mencionado, la crisis del colonialismo financiero basado en la impresión de dólares con lo que se compra el trabajo formal e informal de cada persona que se levanta con el sol en el planeta.

Ahora bien, la Guerra del Peloponeso condujo a que tanto Grecia como Esparta se debilitaran al punto que dieron la oportunidad a la emergencia de Roma. Por su parte, Atenas fue derrotada por Esparta y recuerda como Estados Unidos ahora mismo la tiene difícil tanto en Ucrania como en Irán y por lo que se ve su aventura solo está facilitando la perspectiva comercial, productiva y tecnológica, al margen del dominio por la fuerza, con la que se proyecta Beijing.

Hay otro título en la dirección usada por Sala y respecto a la Guerra del Peloponeso y es el de “los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”.

Bueno, fue la respuesta a la neutralidad que intentaron asumir los Melios ante los choques militares entre Atenas y Esparta, por lo que no resulta exagerada la afirmación reciente de Luis Inacio Lula Da silva de hace unos días respecto de que “si no nos preparamos algún día alguien nos invadirá”. A lo que habrá que agregar, que a su vez se requiere de un gobierno que suscite independencia y soberanía.

En esto hay que puntualizar que el poder del colonialismo financiero colocó a Estados Unidos en el sitial como superpotencia global, algo consolidado en 80 años, pero supeditado a la extracción de riqueza del trabajo, algo tantas veces mencionado, de cada persona que existe en el mundo que se levanta con el sol y como efecto realiza una actividad, en la casa o fuera de la misma, en la progresión del keynesianismo a las cada vez más profundas formas de neoliberalismo o privatización del esfuerzo público.

Esta suerte de ensueño es lo que está haciendo crisis con la emergencia de la multipolaridad y prefigura la oportunidad de una segunda independencia y dependerá de las sociedades, su conciencia de lo que se está presentando y la constitución de gobiernos soberanos que auspicien la libertad de sus ciudadanos conforme al desarrollo económico y productivo de carácter democrático de sus naciones. 

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