Los confines del colonialismo financiero que se soporta en emisiones de dólares de la reserva federal de los Estados Unidos está estimulando el precio de las materias primas, por su puesto del oro, como una forma de huida de la devaluación del billete verde tras la quita que representa la emergencia en la recuperación del valor de monedas del grupo BRICS y de los países del Sur Global.
Desde el 600 antes de cristo las culturas del Asia Occidental en medio de la revolución de los metales, adoptaron el oro como metal de sus monedas con lo que el trueque dio paso a una nuevo sistema en el que de los bienes y servicios a la vista para su transacción se pasó al intercambio soportado en equivalencias de oro. El oro desde todos los tiempos es un metal escaso y era conocido el tiempo de trabajo invertido por cada persona para la obtención de una onza del metal precioso, lo que sirvió de medida respecto del tiempo y trabajo invertido para la generación o prestación de cualquier otro bien o servicio.
La decisión del oro como metal monetario tiene que ver como se ha mencionado porque es un metal con bajo punto de fusión, con lo que líquido era fácil de vaciar y dar formas diversas en joyas o monedas, lo que incluye el estampado. En la américa india se fundía a la cera perdida usando cera de abejas, la que se amasaba y se daba forma con pequeñas herramientas, se colocaba y rellenaba con arena, se extraía ese negativo en cera y se procedía a rellenar con oro fundido. La balsa Muisca es un ejemplo de ello e incluso se encuentran anzuelos y otros artículos en filigrana que por su dimensión muestran las capacidades en manejo de los metales que se lograron.
Esta representación monetaria en oro permitió que el comercio se extendiera geográficamente casi de manera ilimitada y las monedas, aunque acuñadas cualquier metrópoli terminaran adoptadas aún zonas que se adversaban política y económicamente. Con monedas en oro o plata acuñadas por los conquistadores españoles pero metal extraído en Mexico, Colombia o Bolivia se compraban productos a través de la Ruta de la Seda que sobrevenía ya al siglo I después de cristo durante la república romana.
Estas monedas permitieron con facilidad la migración del poder hegemónico entre España, Holanda o Gran Bretaña.
Ahora bien, la escasez de los metales preciosos como el oro o la plata, de hecho, también el peso de estos metales al ser trasladados en grandes cantidades, fue lo que dio paso a la creación del billete impreso, de nuevo en China adoptado por la Dinastía Tang en el siglo VII, pero una simulación del trueque, basado en la medición del trabajo que involucra la producción o prestación de un bien o servicio.
Es decir, en cualquier caso, no se emite una moneda sin representación en trabajo productivo, como lo ha sucedido con Estados Unidos luego del transito que desde los años ochentas hizo la industria de la Unión Americana camino a Beijing. Lo que pospuso hasta ahora la crisis del dólar fue que las organizaciones de Bretton Woods, el Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional (luego la Organización Mundial del Comercio y el Swift), que concentraban la operación de la economía mundial y “su representación monetaria”, obligó a que esta se hiciera cuasi exclusivamente en la moneda emitida por la Reserva Federal y con lo que se monetiza el trabajo formal o informal de cualquier persona en el mundo, pero es lo que está cambiando debido a que los BRICS y en particular China, ha optado por recuperar la función del trueque donde Beijing, que ahora concentra el poder productivo y tecnológico global y constituido en cerca de medio siglo, opta por tranzar bienes y servicios producidos en suelo chino contra monedas de los países BRICS, el Sur Global o de los mismos yuanes emitidos por China.
Este fenómeno es el que explica la materialización de la inflación en torno al dólar, a que Estados Unidos asuma los costos de su endeudamiento y que los determinantes de la economía clásica se impongan a la Reserva Federal, entre otros y adicional a los ya mencionados el déficit comercial y de balanza de pagos.
Los medios de comunicación occidentales predominantemente manejados por inversores afines al partido demócrata de Estados Unidos vienen promoviendo la idea de que Trump es un demente y que las decisiones del presidente de la Unión Americana resultan ser personales en la idea de presentarse como una opción política para las próximas elecciones al Congreso de EEUU y de mediano mandato, pero por lo explicado, nada más alejado.
Lo cierto es que hay una perdida del sentido del bipartidismo en Estados
Unidos ante el desafío que se presenta y la diferencia es de matices al
respecto de la respuesta ante lo que sucede. Algunos consideran que incluso debe
utilizarse el martillo preventivo de la fuerza nuclear estadounidense como
contención del escenario ya presente, mientras otros basculan entre la fuerza
militar convencional y el amedrantamiento generalizado comercial con el que establecer
un mundo político que de sobrevivencia a lo que queda del imperio.
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