2025/03/29

Quienes se han beneficiado por décadas del casino en la Calle del Comercio (Wall Street) como Elon Musk (y los magnates anónimos que este representa) o el mismo Trump reconocen que este ciclo ha culminado.

Este ciclo se ha sustentado en emisiones continuadas de dólares, la hegemonía del billete verde configurada por la monetarización de las economías del mundo país a país, que se desdobló en la planificación de cada economía doméstica a escala global respecto de que puede producir o comercializar, teniendo como objetivo el beneficio de Washington. El Swift o el control del comercio entre países cerraba la operación.

La globalización, una denominación meta histórica, tuvo su propio curso con la descrita como re-forma neoliberal, un proceso que se intensificó conforme sobrevino el declive de la Unión Soviética y con ello la derogación de la tendencia de ciclos revolucionarios políticos visibles desde el siglo XVIII  con la revolución francesa, y donde el poder sobre las sociedades migraba del mundo teocéntrico a los regentes del comercio y el financierismo con riquezas obtenidas de la era esclavista y de ruda conquista, burgueses en el comienzo y a la postre que proyectaba trasladarse a quienes son el motor de la creación de la riqueza, los trabajadores por lo que se estimaba el ascenso de gobiernos así llamados socialistas.

El socialismo no fue posible, entre otros, porque al trabajo se le agregó como adjetivo informal, lo demás lo hizo una campaña ideológica impositiva a las mentes de las sociedades, solo posible por los poderes concomitantes a la hegemonía estadounidense, lo que incluye la transacción con élites domésticas con lo que se consolidó un control total en el mundo de la in-formación y la comu-nicación.

El ascenso de otras potencias que deriva en materializar costos de emisión de moneda a Estados Unidos medidos en inflación, lo que se ata a la decisión de renunciar progresivamente al uso del dólar en transacciones internacionales por parte de China o del tándem de países ligados a la tendencia BRICS+, la concentración del poder industrial y comercial en Oriente, es la piedra angular que explica medidas extraordinarias en EEUU como relativizar el hasta ahora determinante poder de las inversiones en bolsa con la pretendida idea de volver el hálito industrial a la Unión Americana: hay que provocar una crisis “modelada” de carácter bursátil que obligue a los empresarios a considerar como primer opción en la obtención de riqueza la factoría.

El problema es que son décadas en que las élites estadounidenses se han embriagado con la riqueza derivada de la especulación y representa en choque entre las mismas.

Demócratas que desean dar continuidad a las emisiones, esperando contener la inflación con guerras de conquista como la planteada contra Rusia o en su forma, con la propia China y para el caso el bloque encabezado por Musk que consideran inviable la perspectiva contra Moscú basados en la realidad del teatro militar (por momentos del mismo Beijing),  que hay que apretar el cinturón a las emisiones, promover la reindustrialización de la Unión Americana y tomar los frutos bajos del árbol, considerando afianzar procesos coloniales contra regiones débiles militar y políticamente hablando(lo que incluye la región Euro, como novedad).

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