2024/12/09

 

La escena de la guerra entre potencias ha tenido un salto importante con la caída del gobierno de Bachar al Assad en Siria, y que tiene que ver con la segunda línea de contacto más importante entre la alianza Rusia, China e Irán en Oriente Medio, después de lo que sucede en la propia guerra de Ucrania, y que va en la dirección de facilitar la consolidación del proyecto Israeloestadounidense y turcoestadounidense en la región.

La caída de al Assad facilitará las cosas a Israel, debido a que se fractura la credibilidad política y en particular, militar de la alianza antioccidental en la región.

Hay que recordar que el fin de la hegemonía estadounidense caracterizada por la penetración comercial y financiera de sus multinacionales en los mercados domésticos país a país en el mundo, está abriendo paso al comercio abierto directamente por el fusil y los misiles, que rememora el cómo se presentó la rotura de la Ruta de la Seda en el siglo XVII, por parte de Europa de la “era de los descubrimientos”.

Trump manifiesta que los déficits comerciales que tienen por ejemplo con Mexico o Canadá es una forma de financiamiento de Washington a estos países, y que si desean que eso continúe deben simplemente integrarse como estado federal a la Unión Americana.

Esta perspectiva es la que explica la dinámica de Oriente Medio donde la estrategia estadounidense, en la que no difieren Biden y Trump, o sus élites, es la de recuperar el control del petróleo de esta región a través de la dominación que imponga su lanza concentrada en Tel Aviv.

En el caso de Siria, poco importa que el país se sumerja en una guerra civil a gran escala, porque precisamente ello es lo que facilitará el control estadounidense del norte sirio, que conectado con otra pieza del puzle ya en Iraq, permitirá desarrollar la logística y concentrar recursos militares para confrontar por la vía terrestre a la propia Irán.

En sentido inverso esta misma ruta era el puente entre Líbano, a través de Siria, con Iraq e Irán, lo que ahora queda en manos occidentales y dificultará la situación de la resistencia de Hezbollah al avance israelí sobre Beirut y de Hamás en la Franja de Gaza.

Por su parte, el desenmascaramiento del rol de Turquía, que curiosamente buscaba su ingreso a los BRICS + en la pasada reunión de Kazán, presiona de manera importante la situación de Rusia en el Mar Negro, donde Ankara y Moscú comparten fronteras. Por demás, Turquía controla el estrecho de Bósforo, por donde la flota naval de Rusia en Crimea accede al Mar Mediterráneo, pudiendo tener acceso a las costas del Sur del Viejo Continente.

Entre otros, la caída de al Assad, presupone la salida de Rusia del estratégico puerto de Tartús y de la base aérea de Latakia en Siria, una variante a un potencial bloqueo del Bósforo por parte de Turquía, si se piensa en la presencia de Moscú en el Mediterráneo.

La sorpresiva caída del al Assad se explica simplemente por que el ejército nacional sirio sufrió la típica estrategia occidental que explica la muerte del líder Hassan Nasrallah con un misil en Beirut y de Ismael Haniya en el propio Teherán, lo que Netanyahu llama “el largo guante de Israel” y que tiene que ver con la corrupción de sectores sociales claves de sus contrapartes. El ejército nacional sirio(330  mil efectivos incluyendo las Fuerzas de Defensa Nacional) no confrontó el avance de Hayat Tahrir al Sham, otra forma de llamar al Estado Islámico o de otra forma Al Qaeda que no son más que grupos paramilitares al servicio de Occidente, en tres ciudades y de forma consecutiva(Alepo, Hama, Homs-Damasco).

Sin duda, son los ejércitos nacionales los que siguen siendo la columna vertebral de los desarrollos de la guerra en el mundo de hoy, y es sobre estos que apoyados en otras alianzas que pueden obtenerse resultados.

Unas por otras.

Mientras Rusia consolida su posición en el frente ucraniano, tiene un revés de consideración en Oriente Medio y dónde su principal aliado, Irán, queda expuesto a ataques ya terrestres, debido a la conexión que se abre a Israel y a otras fuerzas irregulares afines a occidente como el Estado Islámico, en sus diferentes vertientes, a través del puente que surca ahora Siria y regiones del Norte de Iraq.

La posición turca sobre Siria recuerda la sucedida con Azerbaiyán sobre la misma Armenia en septiembre de 2023.

El mensaje del gobierno Biden-Trump en tránsito, es que el juego del tablero global se jugará hasta sus últimas piezas.

>>Puzzle de publicaciones<<   >> Blog<<   <<Geoeconomía>  <Geoconflictos> <Geoenergía> <Biosfera>