2024/10/02

La caída de la población y en general la insatisfacción social con el modelo político que sobreviene a la segunda guerra en Europa Occidental tiene que ver con la adopción del neoliberalismo, es decir, con la retracción de los estados de bienestar y la generalización de la informalidad laboral. 

Dicho esto, quizás el único movimiento político emergente en Europa que habla de la responsabilidad de las élites frentenacionalistas y por extensión del neoliberalismo en todo ello, y de la necesidad de revertir este proceso es la Francia Insumisa. Este movimiento político de izquierda, entre otros, reconoce la importancia que tienen los migrantes en el mundo de la producción y de la cultura de la actual Francia, una contrapartida apenas natural al decrecimiento poblacional.

Alternativa para Alemania-AFD en Alemania, Vox en España, Partido por la Libertad-FPO en Austria, Fratelli d'Italia- FdI en Italia, Reform-UK, o el partido del Brexit en Inglaterra, el Partido de la Libertad o PVV en Holanda y el Frente Nacional en Francia omiten está discusión, y aunque presentados como opción respecto de los frentenacionamismo en crisis, eluden la discusión sobre los problemas sociales de fondo mientras se enfocan en temas como la migración, una estrategia que los reúne con el establecimiento político nacional en los diversos países.

Es paradógico, pero sucede. Francia Insumisa, AFD y FPO, convergen en su crítica a la adhesión de sus países a la Otan mientras que sostienen la idea de una salida negociada a la guerra en Ucrania, e incluso a la postre, de una potencial reanudación de los lazos comerciales con Rusia. Contrario sensu, es la posición que expresa el Frente Nacional de Francia, Vox en España, Reform-UK en Reino Unido o el PVV de Holanda, quienes convergen con los partidos frentenacionalistas de sus países en el apoyo militar, financiero y político a Ucrania, como primera y única opción.

Dicho lo anterior, hay que recordar que Estados Unidos apuesta todas sus fichas a una derrota militar de Rusia en la guerra de Ucrania y el fortalecimiento de la Otan, lo que establece los roles de alineamiento de las facciones políticas nacionales con Washington.

Y tiene que ver con el poder supranacional que adquiere Bruselas como referente esencial de la gobernabilidad de los países vinculados a la Unión Europea en donde el timón trasatlántico es bien visible.

Geopolíticamente hablando, Bruselas traduce "un Muro de Berlín" en el orden de la política, la economía y la cultura con Rusia y China y como consagración de los valores occidentales, que se resumen en la proyección de Washington en Europa, y la idea de lanzar al fondo del mar las llaves de cualquier acuerdo futuro de Europa con las potencias emergentes euroasiáticas.

Esta especie de torre de Babel, que sintetiza la centrifugación del mundo político europeo tiene como epicentro la crisis de la hegemonía de Estados Unidos a escala global, que pasa por la deslocalización industrial de Occidente en dirección a China producida a lo largo de décadas y como salida al paso de los ciclos de tasa de ganancia y de sobreproducción del capitalismo empresarial estadounidense y de Europa Occidental, y donde las ganancias de los magnates empresariales predominaron por sobre el interés del mantenimiento del Estado de Bienestar en los países.

Sucede con lo que se presenta en Oriente Medio. Israel es el puesto de avanzada militar de occidente en Oriente Medio con lo que se ha doblegado, desde mediados del pasado siglo, el mundo musulmán y por supuesto, se han obtenido a precios de descuento y en general la comercialización internacional de las riquezas petroleras de la región, es decir, la constitución del petrodólar.

Este interés estratégico occidental ampara de manera ilimitada el uso de la fuerza al margen del derecho internacional por parte del régimen hebreo, lo que incluye el genocidio. Sin embargo, el mundo multipolar en Oriente Medio que tiene que ver con la integración a los BRICS(+) de Irán como de Arabia Saudita, ineludiblemente coloca sobre la mesa la reconfiguración política de la región, que como era de esperarse dispone en un extremo un acuerdo entre potencias, lo que incluye la solución de los dos estados Israel y Palestina, y la opción libre de los países respecto de con quien y en que condiciones comerciar sus recursos, o del otro lado, que es la opción que tomó occidente, y es la de tratar de imponerse militarmente a la región como en el pasado.

La situación es la ahora conocida.

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