Considerar que la religión ha dejado de jugar
un papel en la política, entre otros, por el declive de adeptos en
Latinoamérica a la doctrina católica, es algo baladí.
Lo cierto es que lo que ha sucedido es que el catolicismo está siendo sustituido por movimientos religiosos al margen del papado de Roma, soportados en la realidad de que cualquiera con poder económico y político puede crear un culto religioso. EEUU se ha convertido en la Meca de este tipo de fenómeno, con iglesias a pedir de boca y que se proyectan al mundo, lo que para algunos representa una forma de socavar la representación del Vaticano.
No puede olvidarse que el tabú basado en el temor a la muerte, algo que “nada” parece evitar (lo más cercano son las réplicas burdas en IA de fallecidos), sigue dando sentido a la proclamación del “más allá” un placebo para la pérdida de seres queridos y de la muerte en primera persona que explota la religión.
La tercera ley de la termodinámica, la entropía, traduce en un modelo matemático de lo que sucede en todo momento, y es que los procesos que definen el comportamiento de la naturaleza, lo que denominamos "tiempo" no es más que el proceso en el que la materia viva que desde que se crea lenta, inexorable y progresivamente pierde energía biológica hasta transformarse en alimento de otros procesos biológicos y físicos. Somos en realidad producto de sucesivos procesos de alimentación y reproducción celular exponencial y diversa, una máquina biológica que va perdiendo eficiencia energética en el tiempo hasta detenerse y convertirse en alimento de nuevos procesos biológicos y físicos, un ciclo natural del que poco se habla.
Volviendo al tema del poder de la religión, y que en EEUU existe una disputa abierta por los fieles entre evangélicos, impulsada por la empresa privada, y católicos por el Vaticano (50/50 en el momento), hay que recordar que los evangélicos han tenido su propio vicepresidente durante el gobierno Trump, con Mike Pence, quien se definía así mismo como cristiano conservador. De hecho, es incluso una perspectiva política bien visible en medio del actual debate electoral por librarse en una semana, si se piensa en las tendencias denominadas como “pro vida” o Nacionalismo Cristiano con el tema de la contención al derecho al aborto auspiciado por Trump versus los planteamientos en los que predominan los derechos a la reproducción que tienen en si mismas las mujeres para el caso de Harris. Trump por su parte ha querido equilibrar este escenario, con la designación de su candidato a la vicepresidencia J. D. Vance, de confesión católica.
La penetración de los evangélicos explica a su vez su rol esencial y desequilibrante en el caso de Bolsonaro en Brasil, Milei en Argentina, Novoa en Ecuador, en Colombia con el expresidente Uribe y el Centro Democrático, los apoyos que redita la actual mandataria de facto en Perú, Boluarte, la Mesa de Unidad Democrática de Edmundo González en Venezuela por nombrar algunos casos. De hecho, en las elecciones locales de Bogotá su participación cada vez se vuelve más representativa: los pastores permean los partidos tradicionales y a su vez, tienen sus propios partidos legalmente constituidos, lo que se extiende a la experiencia de lo que sucede con el apoyo que recibió el gobierno Petro por parte del pastor Alfredo Saade.
En general las religiones pasan por el concepto de que a la tierra se viene a sufrir o expiar los pecados. Las visiones más progresistas han superado esta doctrina fundante insertando visiones laicas que reconocen lo fundamental de los derechos de gentes aplicados a este mundo en contraste con las expectativas del “más allá”.
Mucho se critica la mezcla de la religión con la política en el caso del mundo musulmán, sin embargo, es un fenómeno que no es ajeno al mismo Estados Unidos, la India con el hinduismo de Modi, la iglesia protestante en Europa Occidental, el budismo en el caso de China, la iglesia ortodoxa en el caso de Rusia, África con el auge de los evangélicos al igual que lo que sucede en América Latina. Ni que decir, de lo que sucede con el judaísmo en Israel.
Como en el caso de tantos otros fines que fomentan las Big Tech y que promueven mediante algoritmos sutiles pero efectivos, también lo ejercitan respecto de la promoción de los proyectos evangélicos a lo largo y ancho del mundo.
xtienda la reflexión con un contenido de nuestro archivo: los evangélicos en el mundo
