2023/08/14

  Las decisiones de la Comisión de la Bolsa de Valores-SEC y el Departamento de Justicia de EEUU, respecto de la situación del Grupo Aval y Corficolombiana, en la que se coloca sobre la mesa la extendida financiación de campañas presidenciales en Colombia, por parte de privados, a cambio de grandes contratos estatales, y las sucesivas reiteraciones de apoyo del gobierno Biden a la política antidrogas del gobierno Petro, evidencian un mensaje subliminal a las élites, sus medios y partidos tradicionales colombianos, respecto de las extremas presiones a las que tienen sometido a la Casa de Nariño, desde el primer día de posesionado el nuevo gobierno, luego del progresivo bloqueo del Congreso, la amenaza de un juicio político y del continuado asedio mediático.

¿A cambio de qué?

La situación de EEUU en el mundo, como se sabe, está cambiando rápidamente, y un catalizador ha sido la guerra en Europa, una consecuencia de la inviabilidad que por décadas mostraron las continuadas presiones políticas y económicas, tanto a Rusia como a China, para que se sometan al orden internacional establecido por Occidente, en especial por EEUU. Esto en si mismo, limita la capacidad de la Casa Blanca y/o Wall Steeet,  para enfrentar actividades militares y políticas, en otras regiones del mundo.

Este factor, se suma a la inestabilidad política y de violencia narco que enfrenta Ecuador, país fronterizo con Colombia,  y de Perú, que no sale de la turbulencia politica derivada del golpe de estado llevado a cabo contra Castillo.

La sensibilidad de la actuación de EEUU en la región, tiene que ver también con la progresiva y consolidada expansión de la influencia de China en Latinoamérica. En particular,  Colombia ya hizo pública la invitación, que realizaron los BRICS, a que el país andino haga parte de esta plataforma económica global, algo que contrasta con lo que sucede con Argentina, Uruguay, Venezuela o Bolivia, donde son estos países quienes solicitan el ingreso.

Por lo pronto, Colombia se mueve en un escenario abierto y no alineado. Avanza en reuniones con Europa Occidental e insta a una salida negociada a la guerra de Ucrania. También con el propio EEUU, mientras el comercio e inversiones con China, permanece fluido. 

Con México, la relación de Colombia también juega, puesto que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, apuesta por el reshorig, o zonas de relocalización industrial de EEUU en China, algo con lo que coquetea Bogotá, con su apuesta de reindustrializacion.

Hace poco, tanto EEUU como China, hicieron público el apoyo a la negociación del gobierno colombiano con el Eln. No resulta extraño que lo haga EEUU, que en otras negociaciones con grupos armados, de hecho, incluso,  ha participado directamente.  La que si resulta novedosa es la declación China, lo que, se insiste, evidencia los ojos que se tienen puestos sobre Bogotá.

El otro flanco es Venezuela. Sin duda, Caracas ha logrado sacar la cabeza y afrontar un extendido bloqueo comercial, político y financiero, que ya dura una década, por parte de Occidente, encabezado por EEUU, y a fuerza del apoyo recibido por China, Rusia o Irán, al que ya se suman otros países del medio oriente, y representa un revés complicado para Washington, en una zona proxi, a boca jarro de las costas estadounidenses. Pero más aún, si se piensa en el acceso de cuantiosos recursos estratégicos del suelo venezolano, entre los que se cuentan el petróleo, claro está.

  Esto para decir, que la flexibilización de las relaciones diplomáticas, comerciales y políticas, que ha logrado el actual gobierno colombiano con Caracas, ha facilitado el clima para el retorno de las inversiones de EEUU en Venezuela.

Todo está en juego y las piezas del ajedrez en marcha.

  xtienda la reflexión con un contenido de nuestro archivo