Para nadie es
un secreto, lo cuantioso de las
inversiones árabes en el mundo, en particular en Europa Occidental, visible en
vehículos como equipos de fútbol o, por supuesto, la banca del Viejo
Continente.
Ahora bien,
estás inversiones, con enroque en Europa, que dicho sea de paso, a su vez, se
amparan en Estados Unidos, debido a la integración del sistema Euro Dólar,
otorgaba a estás inversiones un gradiente importante en la seguridad, no solo
de retornos, si no, a la integralidad de los recursos.
Sin embargo, lo
del Credit, ha dejado en el aire dicha presunción.
Ante las
limitaciones legales de inversión, que
tienen los árabes en Europa, que imposibilitaron un rescate del Credit, los
socios europeos, o las autoridades estadounidenses, con ojos en un coloso
financiero global, hicieron de oídos sordos.
Las consecuencias, apenas se comienzan a conocer, pero inician con la pérdida de credibilidad en las capacidades y defensa que pueda poseer EEUU y Europa, de su propio sistema internacional, como contraparte del sistema internacional oriental, capitaneado por China.
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