El mundo nunca ha dejado de ser un territorio de
disputa y de colonización, y los destellos de la ilustración son solo una
moderación de la que gozan los centros de poder. Lo demás, como las migas de pan, que caen de la mesa.
Ahora bien, los periodos de paz global o imperial, y
esto en el entendido que geográficamente lo global evoluciona con el tiempo, son
momentos históricos donde a la imposición por la fuerza sobreviene la hegemonía
o el reconocimiento al poder imperial. Sin embargo, también es cierto que los
periodos de tiempo caracterizados por la hegemonía, recurrentemente sucumben a
la emergencia de nuevas potencias, que por diversas razones económicas y
militares, reinstalan el escenario en el que los imperios se ven contestados y
se deslizan a procesos de confrontación progresivos, en los que se resisten a
perder lo conquistado. Sucede a Roma o, en el momento, a EEUU.
Pero lo que si hace particular la situación actual de
los Estados Unidos, tiene que ver, con que la
confrontación desatada en el momento, es única en la historia de la humanidad,
“verdaderamente” de carácter global, si se piensa en el orden geográfico del
descubierto y vivido, planeta tierra.
Lo excepcional, no termina allí.
