2022/10/16


Los grandes desarrollos de la humanidad, han tenido como soporte la posibilidad de modelar el comportamiento de un fenómeno desagregando el objeto de estudio en variables simples, las que luego se conjugan mediante una síntesis matematizable de carácter lógico, y que finalmente definen un marco de comportamiento predecible del fenómeno en estudio.

De esta forma, el mayor o menor nivel de predectibilidad es lo que determina el rango de denominación de un objeto de estudio, es decir, si se caracteriza dentro de las ciencias exactas o sociales, algo bien escudriñado por Popper o Kuhn. Ahora bien, de entrada hay que afirmar, que no es lo mismo establecer las reglas para el comportamiento de fenómenos naturales, de carácter físico o químico, que otros relacionados con el comportamiento de seres vivos, en lo que se incluyen los humanos, claro está.

Sin duda la ciencia política o la economía…si, la economía, hacen parte de las ciencias sociales. Se resalta ello, porque pese a que hay modelos matemáticos usualmente utilizados por la economía, lo cierto es que estos escenifican comportamientos humanos. Suele suceder, que comportamientos sociales repetitivos, esto por varias generaciones, terminan por asimilarse a fenómenos inmutables o  “leyes” naturales.

La economía en medio de la hegemonía estadounidense, es un ejemplo de ello. Mientras por décadas, el referente para los intercambios comerciales del mundo fue el dólar, lo que definió los mecanismos para la regulación de los ciclos económicos y del comportamiento de los mercados, todo puede cambiar si segmentos importantes de la economía global, se apartan de esta premisa.

Hace apenas algunos años, retornaron los análisis que hacían alusión a la geopolítica y le daban relevancia respecto del comportamiento de la economía, pero hoy, en el más reciente informe del Fondo Monetario Internacional, ya se coloca en el primer lugar: La invasión a Ucrania es “el factor más importante” en la desaceleración económica que sufre el planeta”, se lee. 

Se diría, que lo es el conjunto de factores estratégicos concomitantes a la guerra en Europa, como procesos que están en marcha que van en la dirección del desacople del dólar de las economías euroasiáticas, entre estos, el lanzamiento de las monedas digitales en Rusia, China o la India, es decir, los SWIFT o mecanismos de soporte financiero alternos que compiten con el referente del comercio occidental.

Quizás se repita la lección que China ha dado a EEUU en Rusia, con la sustitución comercial que realiza en medio de las sanciones al país eslavo. Y es que el dólar fuerte esta impactando las ventas de las empresas occidentales en buena parte del mundo, algo que bien pueden aprovechar firmas chinas  al comerciar productos análogos a mejores precios. Bueno, si este fenómeno ya era visible antes de la pandemia y de la guerra en Europa, acceder a precios de materias primas clave con descuentos provenientes de Rusia, hacen pensar en un nuevo impulso para dicha tendencia.

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