De esta forma,
el mayor o menor nivel de predectibilidad es lo que determina el rango de
denominación de un objeto de estudio, es decir, si se caracteriza dentro de las
ciencias exactas o sociales, algo bien escudriñado por Popper o Kuhn. Ahora bien,
de entrada hay que afirmar, que no es lo mismo establecer las reglas para el
comportamiento de fenómenos naturales, de carácter físico o químico, que otros relacionados
con el comportamiento de seres vivos, en lo que se incluyen los humanos, claro
está.
Sin duda la
ciencia política o la economía…si, la economía, hacen parte de las ciencias
sociales. Se resalta ello, porque pese a que hay modelos matemáticos usualmente
utilizados por la economía, lo cierto es que estos escenifican
comportamientos humanos. Suele suceder, que comportamientos sociales
repetitivos, esto por varias generaciones, terminan por asimilarse a fenómenos
inmutables o “leyes” naturales.
La economía en
medio de la hegemonía estadounidense, es un ejemplo de ello. Mientras por
décadas, el referente para los intercambios comerciales del mundo fue el dólar,
lo que definió los mecanismos para la regulación de los ciclos económicos y del
comportamiento de los mercados, todo puede cambiar si segmentos importantes de
la economía global, se apartan de esta premisa.
Hace apenas
algunos años, retornaron los análisis que hacían alusión a la geopolítica y le daban relevancia respecto del comportamiento de la economía, pero hoy, en el más
reciente informe del Fondo Monetario Internacional, ya se coloca en el primer
lugar: La invasión a Ucrania es “el factor más importante” en la
desaceleración económica que sufre el planeta”, se lee.
Se diría, que lo es el conjunto de factores
estratégicos concomitantes a la guerra en Europa, como procesos que están en
marcha que van en la dirección del desacople del dólar de las economías
euroasiáticas, entre estos, el lanzamiento de las monedas digitales en Rusia,
China o la India, es decir, los SWIFT o mecanismos de soporte financiero
alternos que compiten con el referente del comercio occidental.
Quizás se repita la lección que China ha dado a EEUU en Rusia, con la sustitución comercial que realiza en medio de las sanciones al país eslavo. Y es que el dólar fuerte esta impactando las ventas de las empresas occidentales en buena parte del mundo, algo que bien pueden aprovechar firmas chinas al comerciar productos análogos a mejores precios. Bueno, si este fenómeno ya era visible antes de la pandemia y de la guerra en Europa, acceder a precios de materias primas clave con descuentos provenientes de Rusia, hacen pensar en un nuevo impulso para dicha tendencia.
Visite otras publicaciones de contexto.
