2022/09/10

Los grandes descubrimientos han dibujado la repartición del orbe, por lo que en cada época la tecnología y quien la ostenta hace girar las manecillas de la geopolítica.

Nuestro tiempo ha vuelto a recordarnos que el comercio y quien en este  predomina en el mundo, tiene como aparejo los descubrimientos y el desarrollo tecnológico.

A finales del siglo XV tan solo dos potencias, Portugal y España, se dividieron el mundo a fuerza del avance de la navegación en ultramar, un acuerdo que imponía el vasallaje a otras potencias del Viejo Continente así como de Eurasia u Oriente Medio. En realidad, el acuerdo de Tordesillas entre las potencias de la península ibérica quiso ocultar y desconocer la existencia de las posesiones  no solo de otras potencias si no de culturas y sociedades enteras que existían a lo largo del planeta, se diría, “el fin de la historia" de la época. Como se sabe, el paulatino reposicionamiento de potencias y pueblos  alternantes a Tordesillas fue recreando la historia política del mundo, lo que apenas ha tenido descansos en un proceso de cristalización de cada vez nuevos hitos geopolíticos.

Hoy se repite de alguna forma esta historia.

En el último tercio  del siglo XX se estableció que el ciclo del predominio estaba  cifrado en los viajes siderales,  la colonización del espacio exterior, sin embargo, en un movimiento tectónico de décadas, la puja de nuevo se concentra en la esfera terrestre, ya en medio de un escenario de escasez de recursos naturales de toda índole.

Ahora bien, China sobresale en la historia contemporánea, empero  las posibilidades de proseguir la emergencia geopolítica del Imperio del Centro está determinado por acuerdos políticos cada vez más amplios y consistentes con un bloque de países.

Las capacidades militares son también un factor que juega su propio papel.

Recordemos una multimedia realizada por la Corporación Estrato Cero al respecto.