Mucho se
habla del Estrecho de Ormuz y de cómo su control por parte de Irán en medio de
la guerra que Estados Unidos ha lanzado contra el país persa, una puja que
prevé extenderse en el tiempo debido a que esta región oasis de petróleo, consolida
el tránsito a la multipolaridad en el mundo, un mapa que entre otros, explica
la avidez de Wall Street por controlar Venezuela como contrapartida a los
reveses en Asia Occidental y lo que pretende afincarse con la instalación de
un gobierno de derechas en Colombia.
Hasta el
siglo XIX, el predominante comercio manufacturero del mundo giraba en torno a China
y en particular, tomaba como referencia la milenaria Ruta de la Seda que integraba
comercialmente Asia Oriental y Central, Asia Occidental, la India y Regiones
del Norte de África, mientras Europa era considerada en este contexto una península
atrasada, hundida en las disputas por la propiedad de la tierra pero que tomaba
aire debido a las riquezas que las monarquías española o portuguesa obtenían de
las regiones conquistadas en ultramar, a través de las cañoneras, como en el
caso de la Conquista de América y que progresaba en dirección a África, a
contrapelo de la pax comercial que proyectaba el comercio de la Ruta de la Seda.
En
particular, la Compañía Británica de las Indias Orientales, fue la lanza que
estableció Inglaterra para plegarse a la tendencia colonial de la época, un
emprendimiento de carácter privado que tomaba para si la representación de la armada
de la Corona Británica(también origen de la Banca privada porque llegaron a
emitir dinero y lo que explica su prevalencia frente a los Estados) y que pasaba por la confrontación militar a la armada española
como portuguesa(pensar en aquel periodo que los ibéricos denominaron plaga de
la piratería); españoles y portugueses quienes se habían repartido el mundo, lo
que incluye la navegación por los océanos, Atlántico que une a Europa con
América y África; el Indico, con Asia Occidental e India y China a través del
tratado de Tordesillas.
Para 1622, la
Compañía Británica de la Indias Orientales llegó a un acuerdo con el Imperio Safávida
o persa mediante el cual expulsaron la Corona portuguesa de dicha región, pero
que permitió a los ingleses canalizar y cobrar peaje al comercio de productos
originados en Asia Oriental de la Ruta de la Seda (lo que se extendió a la
postre la Conquista de la India en 1757, donde tomó el control de 100 millones
de personas, en su cerco a China, venciendo a Beijing a mediados del siglo XIX,
reventando desde dentro el Imperio del Centro, llegando a acuerdos con grupos políticos
adversantes a la dinastía Qing y mediante el comercio de opio), visiblemente hasta
la primera guerra mundial, donde las potencias europeas se enzarzan en la confrontación
mientras abren la puerta al poder estadounidense.
Volviendo al
Golfo Pérsico, en 1922, el Mayor General
Sir Percy Zachariah Cox al mando de tropas regidas por la citi de Londres, terció ofreciendo apoyo a tribus seleccionadas de la región y que estaban en guerra y
en una carpa del árido desierto y con un lápiz rojo, garabateo a Asia
Occidental(episodio narrado por el Coronel Harold Richard Patrick Dickson en su libro Kuwait and Her Neighbours editado en 1956) definiendo las bases de que fueran
los territorios de los Estados del Golfo, haciendo ver la importancia de los oasis
de agua y tierras de pastoreo, mientras desde la capital británica ocultaban una
división geográfica que facilitara la explotación de petróleo por parte de la
Anglo Persian Oil Company.
Para 1971, y
usando el auge del periodo del descolonización auspiciado por la Organización
de Naciones Unidas, la división territorial a fin al interés occidental sobre
el petróleo terminó por perfeccionarse con el establecimiento de las fronteras
de los presentes Estados del Golfo y gobernados por monarquías como Arabia
Saudita, Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Omán.


