2026/05/16

Reflexionar para el año cero del siglo XXI(luego en 2007 en un portal de libre acceso), como lo hiciera esta Corporación, en escribir minutas sobre temas como energía, la conflictividad internacional, el medio ambiente o la economía a escala mundial, con el referente de la geopolítica era para aquel entonces una suerte de anatema, porque hablar de intereses de potencias y naciones no tenía sentido por estar en auge la unipolaridad estadounidense, con una ideología que no solo predominaba en las media tradicionales si no en las Ongs.  Hablar de “crisis sistémica”, era un sin sentido.

Por su puesto, la soberanía de los estados estaba en desuso, era una anacronismo que enfrentaba el predominio de una economía internacional donde Estados Unidos lo dictaba todo y no existía por ningún lado una potencia adversante a Washington, por lo que no valía la pena si quiera reflexionar sobre un futuro diferente o de otra forma multipolar y ello contando con el ejercicio del  fenómeno latinoamericano con gobiernos de izquierda de comienzos de siglo en Brasil, Argentina, Venezuela o Uruguay, o las expresiones desde el movimiento social, donde poco se hablaba de geopolítica y que convergían en el Foro de Sao Paulo.

La máquina de impresión de dólares de la Federal Reserve lo podía todo.

Aunque existían, eran contados en los dedos los teóricos que se atrevían si quiera a disponer como tema central de discusión el deslave del dólar y del imperio estadounidense, mientras en la crítica más generalizada del movimiento social se focalizada en el injerencismo o el neoliberalismo. De hecho, se discutía aún como perspectiva política el socialismo soviético sin que si quiera se realizara un análisis sobre que había sido del mismo, lo que probablemente induciría a que un proyecto político alternativo al capitalismo estadounidense seria algo bien diferente al mismo.

Por su puesto, el enfoque en la geopolítica parte de reconocer que el Estado como concentración de esfuerzos de las sociedades juega un papel central en la historia política de humanidad y hoy de nuevo explica, no es como a comienzos de siglo, la transición de la hegemonía estadounidense a la cristalización de una nueva escena internacional de la que emergen como referentes y entrados en desuso desde la Segunda Guerra Mundial, los Estados Nación como China(un país que ha demostrado el milagro que representa el keynesianismo y el manejo de la Banca Central al margen de Wall Street en el siglo XXI) o Rusia y lo que se extiende al quehacer de los BRISCS en general y de hecho un proceso que abarca países del Sur Global.

Actualmente contextualizar los análisis en el orden de la geopolítica se ha vuelto referente de un movimiento internacional y de nuevo, eso implica colocar en su lugar el papel de los Estados, su soberanía y lo que implica la capacidad de defender militarmente su existencia, en el entendido de que el declive de Colonialismo Financiero, o de otra forma, la emisión ad infinitum de dólares con lo que se amasaban los gobiernos de cada país del mundo, entra en su propia crisis debido a que la opción estadounidense de reducir militarmente a China y Rusia, a lo que se suma ahora mismo la República Islámica de Irán, en particular, y con lo que intentaba monetizar en dólares tales territorios para dar continuidad a otro siglo de predominio estadounidense, ha coronado el revés del orden de lo sistémico, por lo que tal intento hará irreversible un proceso de desdolarización del mundo.

La reconfiguración de las potencias en el Viejo Continente durante el siglo XIX con la invasión de Napoleón al imperio español permitió la independencia de los países latinoamericanos de la Corona y el proceso de cristalización de un nuevo orden internacional hoy mismo significa lo mismo.

Tuvieron que pasar siglos, para que un evento de este tipo, en sus propias formas, se repitiese.

Tras la independencia de las colonias españolas en América Latina, sus monedas recién creadas se tasaron en reales, es decir, la moneda del imperio español, para luego, entre otras fórmulas, migrar al oro y desde Bretton Woods, al dólar, la moneda del imperio estadounidense.

España intentó recuperar las colonias americanas en grandes campañas militares, entre ellas la encabezada por Pablo Morillo y otro tanto sucede con el intento estadounidense de evitar que el colonialismo financiero del dólar y las economías latinoamericanas transiten formalmente al lugar de la diversificación internacional comercial como monetaria.

Son tiempos pues excepcionales. El territorio venezolano fue cubierto por la bandera de EEUU en una publicación realizada por el presidente Trump en su red Truth Social como el Estado 51 de la federación y en particular, por lo que posee las mayores reservas de petróleo del mundo.  Ya no comprará con dólares sus recursos, a lo que el gobierno venezolano nunca se ha negado, aún en la época de Chávez, por lo que ahora se trata de obtener dicha riqueza a cero dólares, es decir, contención de emisiones monetarias del billete verde. Resolución Absoluta fue la operación con la que se realizó la intervención con la que fue secuestrado el presidente de una nación y que en sus fines solo puede entenderse por la reciente publicación del presidente estadounidense.

Y si en América Latina llueve en Europa no escampa. Europa se encamina a un proceso de militarización con que relevar a EEUU en su tarea de enfrentar la perspectiva de la moderna toma de Moscú mientras Washington destina sus capacidades a su rival estratégico(reconocido incesantemente en documentos oficiales) está dirigido es a doblegar a través de diversas fórmulas, la República Popular de China y lo que tiene su primer tiempo en Asia Occidental con Irán, pero donde EEUU suscribe un revés igualmente sistémico si se piensa en las capacidades de su armada.

Como se sabe, el poder omnímodo del dólar con el que EEUU controlaba cada país del mundo, en cualquier caso, no puede sustituirse por la capacidad militar que Wall Street pueda tener, de nuevo, la armada estadounidense para doblegar cada país del mundo y lo que explica como Washington dubitativamente, aunque pretende doblegar a América Latina, de nuevo bascula y comprende que si pretende contener la multipolaridad tendrá que enfrentar tanto a Rusia como a China, directamente.

El poder blando de los media tradicionales, el golpe de mano, el fraude electoral y la compra de conciencias en dólares será el enfoque que le quede a EEUU, en buena parte del mundo.

La visita de fin de semana de Trump en compañía de los magnates de Wall Street a Beijing parece más bien una meseta provisional en una curva de ascenso de las tensiones, si se piensa en que China abdique de su perspectiva industrial y la monetización de la misma en dólares, considerando la perspectiva de unas tendencias sistémicas ya mencionadas.

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