Wall Street derogó de facto acuerdos comerciales, aunque hechos en el periodo de auge del mundo fabril estadounidense(algo que visiblemente ha cambiado) y de décadas de construcción con el incremento de aranceles,
aunque diferenciado a 180 países e interpreta la realidad del fin del periodo
mercantilista gestionado por la Unión Americana y consolidado progresivamente
desde finalizada la Segunda Guerra Mundial, con una importante aceleración tras
la caída de la Unión Soviética en 1991, cuando se da apertura a la denominada Unipolaridad
Paradójicamente, paralelo al
periodo Unipolar, Estados Unidos aceleró el abandono como factoría global mientras se hundió en el financierismo que permitía la emisión de dólares como extensión de la monetarización de las economías locales en el mundo, país a país, que
pivoteado en el Swift permitió a Estados Unidos diseñar a su amaño la economía
mundial, conforme intereses eminentemente políticos: el Norte Global como benefactor
mientras el Sur Global sometido a una cruel dominación colonial, lo que explica
la posibilidad del establecimiento de Estados de Bienestar en Europa Occidental
(sus élites, entendieron la necesidad de mitigar la destrucción y el dolor de
la guerra total) mientras en el Sur Global predominó un acuerdo con élites
locales con lo que se implementó con rudeza el modelo neoliberal, soportado en
el truco del modelo bipartidista, de la denominada democracia liberal, pero lo
que en realidad ciertamente califica con la denominación de autocracia.
Como se ha mencionado tantas
veces en estas columnas, es lo que ha llegado a su fin. En EEUU, los demócratas
desean continuar con la era de emisiones de dólares con eslabón en el Swift, pero
un mecanismo de control global que explotó con la guerra en Europa, en medio de
la cascada excepcional de sanciones a Rusia, país que encontró apoyo en China
no solo para su pervivencia económica, si no de la de la misma China, debido a
que mientras que el reto de Washington con el país eslavo es de carácter
militar(lo que el Wall Street de Trump, reconoce que es un pulso perdido), con Beijing
es propiamente en el orden estratégico que es de carácter productivo, comercial
y tecnológico.
Ahora bien, el timonazo de ayer
desde el jardín de la Casa Blanca está dirigido exactamente a impactar a China(34% en el agregado), lo que incluye aranceles a países asiáticos desde donde
Beijing proyecta su propia manufactura y que se suma a los ya impuestos(aunque
ayer no fueron incrementados) a Mexico, Canadá.
La fórmula de Washington está dirigida
a obligar a que la industria en China intente mitigar el impacto de los
aranceles mediante la migración a los países con menores tarifas arancelarias (la
exportación de China a Estados Unidos ha quedado casi en la inviabilidad), y
que intenta diluir el control que Beijing posee sobre el comercio internacional,
con lo que se busca precipitar las expectativas de crecimiento económico del
gigante asiático que para el año en curso oscila en torno al 5%.
En síntesis, es una “ruptura” económica
excepcional en el contexto del sistema mundo capitalista moderno y que se ha
constituido, se insiste, desde finalizada la Segunda Guerra Mundial y que, por
estas mismas características, tendrá sus propios ciclos con lo que se busca
hacer inclinar la cerviz de Beijing ante Wall Street: ahogar el ímpetu económico
de China en el intento de provocar una implosión del imperio del centro.
Tendrá sus propios ciclos, debido
a que la logística global que se ha conformado tras décadas en torno a China requerirá
de su propio tiempo en su modificación, un golpeteo de la cadena de suministros
internacional que impactará el sistema de precios de bienes y servicios a nivel
mundial.
Los demócratas auparon el choque
militar contra Rusia y dispusieron sanciones para ahogar y hacer implosionar el
país eslavo: ahora Trump rediseña la estrategia para la protección de Estados Unidos
como potencia internacional con una decisión en igual sentido sobre China, pero
con medidas comerciales(recordar que entre los 180 países impactados con
aranceles el día de ayer no aparece Rusia, una estrategia mixta-con sus propios vaivenes- con la que
EEUU busca romper paulatinamente los lazos económicos y políticos entre Moscú y Beijing).
Como se ve la alternativa de los
países del Sur Global es desarrollar un comercio que si bien, no puede
desligarse del contexto mencionado, si debe intentar fortalecer el comercio
subregional y nacional que permita protegerse de la tormenta económica que se está
presentando.
Los aranceles a los propios
aliados de Washington pertenecientes al G7(potencias de la zona euro, Japón, Corea del Sur), es
una medida con la que Estados Unidos buscar la permanencia de espacios de encuentro y negociación con que evitar perder la
rueda con Occidente(y evitar la seducción de la constitución de un acuerdo sinoeuropeo que sería el fin de Washington), lo que se entiende con la declaración del día de hoy del Secretario
de Estado Marco Rubio de visita a la sede de la Otan, Bruselas, donde confirma
que Washington no abandonará la alianza atlántica pero elevó el listón de
aportes de los socios al 5% del PIB por país.
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