2024/12/03

Las regulaciones estatales en España inclinan la balanza a la laboralización de los "falsos trabajadores independientes o autónomos" de la empresa repartidora Glovo(ver al final la REFERENCIA), una tendencia que va extendiéndose por el mundo.

Las personas, mujeres y hombres trabajan todos los días y su labor no es reconocida como tal por Estados o empresas.

Algunos son considerados trabajadores informales, o lo que es lo mismo que sus patronos no son reconocidos como tales debido a las argucias legales de la era neoliberal, lo que empuja a estos a horarios extendidos que superan por mucho las 8 horas al día, sin descansos, si acceso a un baño público, desempeñándose al sol y al agua, y obligados a que sus hijos no vayan a la escuela y se vean sometidos a trabajar desde la infancia.

De hecho, el crecimiento económico de un país se asimila a una economía solo basada en formas de trabajo formal, el más pequeño de todos los trabajos que se realizan en una sociedad, cuando la realidad es que la mayor parte del crecimiento económico se realiza en el marco del trabajo denominado informal, como la mayor producción agrícola se produce en el minifundio.

La informalidad laboral es una batalla que se vive en cada metro de las calles de las ciudades, no tiene edad ni calendario, donde se muestra la realidad de este fenómeno y peor aún, estos trabajadores y trabajadoras son presa del arriendo de las cuadrículas de aceras o cualquier vía donde pueda asentarse una chaza, ventorrillo o labor en el semáforo y que administran impunemente grupos armados ilegales, expuestos a ser reclutados para la venta de drogas o el fomento de la prostitución.

A esta historia, se suma la que sobreviene con la Tercera Revolución Industrial con las Big Tech de la internet de paquetería, domicilios, transporte como Uber, Cabify, Didi, Picap o Indriver, curiosamente empresas que cotizan en los principales mercados bursátiles del mundo, con Chief Executive Officer-CEO ultra ricos o empresas caracterizadas por la opacidad en su actividad financiera internacional.

El mundo del trabajo en la actual era proto-neoliberal o globalización, buscaba no solo enajenar el fruto del ingreso del trabajo, si no la posibilidad de que estos se organizaran socialmente y demandaran sus derechos.

Colombia en ello es un caso bien particular, porque la implementaci9n del neoliberalismo se cruzó con la era paramilitar, donde dichos grupos persiguieron y asesinaron todo líder o representante de los trabajadores en el país, lo que se extendió al desplazamiento de 8 millones de personas, buena parte de ellas que precisamente quedó sometida a la trampa del trabajo sin protección alguna y con el menor ingreso en la remuneración del mismo.

La pregunta no es pues si existe el trabajo informal, si no más bien quien o quienes son los patronos de esos trabajadores.

Por su puesto, existe el temor a que las empresas directamente beneficiarias del trabajo informal opten por cancelar las ventas a los denominados actualmente trabajadores informales, sin embargo, dichas empresas simplemente deben ser sustituidas por empresas con producción equivalente o enriquecida que desarrolle su actividad lícitamente y operando en clave de la formalización laboral.

Un estado en sentido estricto no puede permitirse que las personas que están bajo su tutela queden en la desprotección, por eso los estipendios gubernamentales son la fórmula para mitigar la crudeza de lo que sucede, o lo que es lo mismo, las empresas y empresarios que absorben el producto del trabajo a los informales, entregan esta responsabilidad al Estado.

El Estado a su vez, ha sido socavado por neoliberalismo, privándolo de sus ingresos esenciales  que obtenía mediante el monopolio de la explotación de sectores sensibles y usufructo de la riqueza del subsuelo nacional, que lo que hace para su sostenimiento es precisamente, siguiendo en el orden neoliberal, incrementar impuestos al consumo, es decir, en general, a la sociedad, los que de nuevo impactan con mayor severidad los sectores más débiles sumergidos en la informalidad, en un ciclo y configuración de un Estado más atrasado que el definido por la servidumbre o dicho de otra forma, el feudalismo de la Edad Media y más parecido a la esclavitud, ya sin la herropea o grillete extendido con la esfera de hierro atada a los pies, que caracterizaba este modo de producción, pero que es asimilado por su condición económica como tal, de la que depende ciertamente la “libertad”, en un mercado capitalista.

   REFERENCIA