El juego de mesa denominado Jenga(“construir”)
consiste en 54 tablitas y donde los participantes van colocando una sobre otra
haciendo una estructura vertical irregular, y donde pierde quien coloca la tablita
con la que se precipita toda la construcción.
En general, los participantes están concentrados en evitar que al colocar su ficha la torre se precipite mientras la estructura se alza sobre la mesa. En este sentido, las condiciones son similares para los participantes, aunque el diseño esta facturado para que, al llegar a cierto número de tablitas dispuestas, tienda a precipitarse.
Es un método común con el que operan las pirámides financieras o burbujas bursátiles.
En teoría, los mercados de valores del mundo están regulados, lo que se lleva a cabo mediante comisiones de regulación o calificadoras de riesgo, quienes garantizan que exista la capacidad financiera de quienes venden respecto de los que compran, pero que debido a la contaminación del sistema consecuencia de la puerta giratoria que comunica estos entes con los actores que desean sobre representar lo que se vende, el sector privado, transforma dichos mercados en un casino propiamente especulativo, es decir, donde las comisiones de regulación o calificadoras de riesgo afincan negocios de los por siempre ganadores, la gran banca, mientras los demás son potenciales perdedores lo que se materializa con mayor fuerza en medio de la rotura de las burbujas financieras.
Como se sabe el capitalismo tiene como característica la cíclico de sus crisis de sobre producción y tasa de ganancia y por tanto su necesaria expansión geoeconómica, la proyección y consolidación de monopolios en la era neoliberal o globalizadora, que en el contexto de las grandes potencias es propiamente imperial, como salto adelante para eludir las mismas. Y eso significa guerras, por supuesto.
Estados Unidos en particular logró ciertamente mitigar las crisis del modelo capitalista entre mediados de los años ochentas del pasado siglo y el año 2007, un proceso que se cruzó con la desaparición del modelo contraparte, el socialista, y donde monetizó la economía global, sin embargo, las fichas del Jenga han llegado al techo del edificio, cuando la estructura tiembla y la reserva federal deja de emitir fichas adicionales como expansión cuantitativa y sobreviene la realidad de la inflación si se compara con este indicador con su equivalente en Oriente.
Estados Unidos se quedó con el stencil mientras China con la factoría global, es lo que sintetiza todo esto.
La ya renqueante economía estadounidense de comienzos del siglo XXI terminó por empaquetar pasivos como activos para comercializarlos en una economía capaz de absorber las montañas de divisas impresas: China evitó caer en la trampa, aprendiendo de los sucesos acaecidos durante la crisis de los Tigres Asiáticos a finales de los años noventas del pasado siglo, pero lo que precipitó la caída bursátil de Wall Street de 2007 solo sobreaguada “con más emisiones”.
Fue la era del denominado Helicóptero Bernanke, presidente de la Reserva Federal entre el año 2006 a 2014, pero una tendencia que se mantuvo en las presidencias subsiguientes hasta el muro que ya enfrenta el actual Jerome Powell.
Los exponenciales volúmenes de dólares irredentos, por su misma magnitud, demandan niveles de intereses que no se reconcilian con la economía real por lo que están congelados en la banca estadounidense, que, a su vez, es extensión de la Hacienda estadounidense.
Pero mientras los gringos se encuentran en tal problema, Oriente mantiene una dinámica impulsada precisamente por una economía de la producción, lo que le permite la progresión de su expansión por el mundo, un nudo en la garganta adicional que aprieta la expectativa de sobrevivencia de Washington.
Trump desea impulsar otro Jenga con el bitcoin, "el dónde está la bolita de la décima con 19", e incluye sus propios patinadores. La “moneda virtual” ya abreva los 100 mil dólares en su valor.
El residente de
Mar a Lago, desde su campaña se ha mostrado favorable a este mercado que de nuevo
toma pasivos para volverlos activos con la manivela de los recursos irredentos
en Wall Street a ver quien más cae, el problema, como en el 2007, es que es una
tómbola muy pequeña para las necesidades de deshacerse de los billones de dólares
excedentarios y al hecho que China, como en el pasado, tampoco hará parte del
juego.
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