Las redes por las que circula información
análoga, sean pulsos provenientes de un telégrafo o aquellos que se originan en la
modulación de las cuerdas vocales, ha permitido a la humanidad comunicarse en
instantes entre lugares remotos, entre los que se extiende una red alámbrica
para su soporte. El telégrafo centralizado en su uso, mientras la telefonía,
llegaba hasta el nochero de los domicilios.
El satélite, permitió catapultar la televisión
con transmisiones en vivo, igualmente entre lugares remotos del orden
continental, y la constelación, de los mismos, la realidad, con los smartphones,
ya con paquetes digitalizados, de información a la mano, de voz, video y
telefonía, con una latencia o tiempo de transmisión de información, de manera
imperceptible.
El salto de la operación análoga a la digital,
abrió la puerta al procesamiento de datos, al chip y al software, que en
conjunto sintetizan una máquina que hace rato ha superado las capacidades
humanas en diversos terrenos. Entre otros, con flujos de información a la
velocidad de la luz. Por eso cuando escribes en un chat desde Europa, por
ejemplo, lees “al instante” este escrito en Colombia. Sucede con el audio o
video.
Hoy estamos en el debate sobre la Inteligencia
Artificial, y sucede como la implementación de las demás tecnologías, y es que
simplemente se universalizan y se imponen socialmente, debido a que apalancan
desarrollos que soportan el capitalismo, es decir, mejoran la “experiencia” del
comercio, impulsan el consumo y disminuyen los costos de producción.
El telégrafo relativizó la importancia de los
caballos y el jinete, en la transmisión de mensajería. La TV, centralizó la
actividad lúdica que era local, impactando la fuerza de trabajo allí
involucrada. Algo semejante, sucede con el procesamiento de datos, por lo que
se pasó del análisis de materiales impresos, llevado a cabo por personas, a que
dicha labor fuere realizada por un software. Pensar en Excel, por ejemplo.
Claro, el factor tiempo es también una esencia en la producción o prestación de
un servicio y revitaliza la tasa de ganancia.
Ahora bien, la IA amplía el espectro hasta
ahora conocido del procesamiento de datos. Y es que, el algoritmo basado en el
acumulado de información en servidores, y que procesa instantáneamente, ya
responde preguntas. Es “inteligente”.
Sin embargo, la mano invisible también aplica a
la IA, como lo hace con el desarrollo del capitalismo, siguiendo la tendencia
del “reglaje universal” que se hace con lo que circula por internet. Si bien,
existe comunicación interpersonal, pensar en los chats, el predominio de la
“verdad” o el “resultado” a la pregunta o la consulta, está filtrado por un
algoritmo que tiene parámetros definidos en la solución, establecidos por “algún
humano”, en “algún lugar del mundo”.
Extienda la reflexión con un contenido de nuestro archivo
>Inflexión en la comunicación


