2023/05/21

 

Las guerras, cada una en su época, tienen sus propias características y ciclos de tiempo, conforme se consolida un sistema mundo, se instalan y deconstruyen mitos y política.

El relámpago y destrucción que produce la bomba atómica, en medio de la bipolaridad, hizo pensar que considerar escenarios de guerra diferentes a una destrucción mutua era baladí, dándose por sentado que la racionalidad humana dirigida por las superpotencias haría primar la abstinencia del uso del arma nuclear.

Era un mito

La tensión en torno a Ucrania, que desde entonces tiene en riesgo al planeta, respecto del uso de la bomba nuclear, evidencia una nueva realidad en la que se conciben escenarios posibles de una guerra atómica generalizada. De hecho, poco se habla del temor a la misma, mientras el mundo se desliza en el túnel del escalamiento militar.

Estados Unidos descuenta que Rusia pueda dar el primer paso, previendo un desgaste en medio de la guerra, que desplome internamente a Moscú. Mientras Rusia y China, esperan que la guerra comercial, financiera y la que se libra contra dólar, no precipite algo similar, del lado estadounidense.

Ahora bien, más o menos visiblemente, la guía que pretendía extender la hegemonía estadounidense con la integración, ya no solo productiva sino financiera, con la fusión de las bolsas de Shangai y Nueva York, que daba lugar a la virtual  Chimérica, en poco tiempo ha quedado en el papel mientras se impone el reshoring, o el pretendido, aunque complejo modelo de emergencia, que aplica occidente para estimular la salida de empresas matrices de Beijing. En el caso financiero, las empresas chinas, que paulatinamente llegan a la supremacía de sus equivalentes en producción y tecnológicas occidentales, se mueven, entre la mixtura de mantener un pie en occidente, mientras consolidan su proyección global, y aquellas que concentran de manera definitiva su actividad financiera, propiamente en Shangai.

En medio está una ley del capitalismo, que dice que quien produce más eficientemente, lo que involucra la tecnología, emerge políticamente, lo que pone en crisis las hegemonías, un cisma que ha derivado, como norma, en una guerra de resistencia por parte de las potencias en declive, y que se aferran al poder universal, de su propio tiempo.

En todo esto, resulta sugerente la reunión del G7 que se realiza, hoy mismo, en Hiroshima, ciudad atacada por una bomba atómica por parte del EEUU, precisamente quien preside esta organización. Mojón que se presentó como respuesta al avance militar que la URRS lograba sobre Alemania al final de la segunda guerra, tratando de evitar que ello mismo, a la postre, sucediera con la propia Japón.

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