Las relaciones sociales, han sufrido una transformación
en la era de la “comunicación”, que sobreviene a la revolución tecnológica con
eje en la red internet. Hasta hace poco más de un par de décadas, la economía y
la gestión de la misma, tuvo como objetivo incidir en la cultura y la sociedad,
con el fin último de promover el consumo.
Sin embargo, la
era de las redes sociales, establece el algoritmo como intermediario en la
comunicación persona a persona, un
milagro y poder excepcional que los estados y la sociedad, han permitido
acumular a la empresa capitalista, un modelo predominante, en el mundo.
Sin duda, la piedra filosofal de
nuestra era, que todo tiende a convertir en dinero, so pena de ser borrado de
las relaciones sociales posibles, en un escenario como este. La inteligencia
artificial, perfecciona y lleva a una tendencia exponencial, lo que ya se
presenta.
Los efectos son todos. Y recuerda a Aldous Huxley en Un
mundo feliz, salvo que las píldoras, que apagaban el cerebro de las
personas, y que permitían regular las relaciones sociales, con métodos
conductivistas, ahora son sustituidas por el algoritmo que modera y conduce
estas mismas relaciones.
El smartphone, aquel instrumento del que se nos ha hecho depender totalmente; el banco moderno, para las transacciones económicas y sociales, los grilletes de nuestra época, dan plena garantía a las perspectivas de la distopía.


