2009/03/03


¿Cuando llegará?
Iván Saldarriaga
Los medios de comunicación y muchas personas, en Colombia, comparten la opinión de que la crisis económica todavía no ha llegado a nuestro país.

Pero, aún así, todos los días aparecen noticias inquietantes, no solamente provenientes del exterior, que dicen otra cosa. Una de ellas fue el anuncio de Glencore, propietaria de la mayoría accionaria de la refinería de Cartagena de que había decidido cancelar el proyecto de expansión de dicha refinería.

También el colapso de la compañía bursátil Stanford afectó a muchos inversionistas colombianos así como también a muchos mejicanos, ecuatorianos y venezolanos.

La rápida devaluación del peso frente al dólar, que ha aumentado su valor en más del 15% durante lo corrido del año, tiene que ver con el hundimiento de las perspectivas de exportaciones a Ecuador y Venezuela además del seguro deterioro de la balanza de pagos con los Estados Unidos.

En pasadas semanas, el presidente Uribe estuvo de visita oficial en Brasil y se informó que uno de los principales temas que se tratarían era el de la crisis económica. Pero Brasil, por muy buenas intenciones que tenga de ayudarle a Colombia, está él mismo enfrentado a una difícil situación por el hundimiento de sus exportaciones que en pasado mes de enero cayeron 29% si se los compara con las del mismo mes del año pasado.

La caída de los precios internacionales de productos básicos como maíz, trigo, petróleo, fertilizantes, acero, mineral de hierro, no se ha sentido aún en el mercado interno de Colombia donde todos estos productos continúan caros y esto hace que la economía, en su conjunto, pierda competitividad.

El gerente del Banco dela República ha pedido públicamente que el gobierno rebaje el precio de los combustibles. El ministro de minas y energía ha respondido que quizás el Banco de la República debería rebajar la tasa de interés. La rápida devaluación del peso está corrigiendo, de hecho, estas anomalías y parece estar estimulando, a corto plazo, sectores exportadores como los de producción de café, flores y confecciones pero producirá pronto presiones alcistas en los precios de los productos importados como las materias primas industriales, alimentos importados, fertilizantes, y productos químicos.

Resumiendo, la crisis todavía no ha llegado a Colombia en la forma de grandes quiebras o cierres de plantas industriales pero sus efectos ya se observan en toda la economía y afectan profundamente las perspectivas económicas y políticas.

El optimismo de las declaraciones oficiales y de los medios de comunicación sobre la llegada dela crisis económica a Colombia amenazan con producir más adelante una excesiva desconfianza cuando empiecen a fallar las predicciones. Lo que hay que hacer es presentar los indicadores económicos de manera oportuna y detallada, y adoptar un tono prudente y sosegado