El mundo covid ahora toma los ribetes de una sociedad en la que se entrecruzan protestas del sector sanitario, las demandas de apoyo asistencial en medio de la crisis económica generada y aquellas dirigidas contra las medidas de confinamiento. La fresa del pastel, lo conforma el movimiento de escépticos de la pandemia, de la acción de la Organización Mundial de la Salud, el cambio climático o las vacunas.
Lo que si es visible, es la amalgama de movimientos de extrema derecha con el movimiento global que gira ahora mismo en torno a la pandemia y que paulatinamente se convierte en palanca para gobiernos derecha, facilitando la tendencia a la reapertura económica, como para aquellos sectores que de igual tendencia política están fuera del poder y se posicionan de cara a nuevas elecciones.
A contrapelo está precisamente China, donde precisamente se ha logrado contener la propagación de la epidemia, evidenciando, en este sentido, la importancia que cobra la planificación estatal en situaciones excepcionales como la presente.
Sin duda, la progresión de la epidemia tiene correlación con el mayor o menor poder de gestión que posee el Estado de la economía, evidenciado por la calidad del impacto que la epidemia ha tenido en China, Europa Occidental o Estados Unidos.
