2025/04/03

 

Wall Street derogó de facto acuerdos comerciales, aunque hechos en el periodo de auge del mundo fabril estadounidense(algo que visiblemente ha cambiado) y de décadas de construcción con el incremento de aranceles, aunque diferenciado  a 180 países e  interpreta la realidad del fin del periodo mercantilista gestionado por la Unión Americana y consolidado progresivamente desde finalizada la Segunda Guerra Mundial, con una importante aceleración tras la caída de la Unión Soviética en 1991, cuando se da apertura a la denominada Unipolaridad

Paradójicamente, paralelo al periodo Unipolar, Estados Unidos aceleró el abandono como factoría global mientras se hundió en el financierismo que permitía la emisión de dólares como extensión de la monetarización de las economías locales en el mundo, país a país, que pivoteado en el Swift permitió a Estados Unidos diseñar a su amaño la economía mundial, conforme intereses eminentemente políticos: el Norte Global como benefactor mientras el Sur Global sometido a una cruel dominación colonial, lo que explica la posibilidad del establecimiento de Estados de Bienestar en Europa Occidental (sus élites, entendieron la necesidad de mitigar la destrucción y el dolor de la guerra total) mientras en el Sur Global predominó un acuerdo con élites locales con lo que se implementó con rudeza el modelo neoliberal, soportado en el truco del modelo bipartidista, de la denominada democracia liberal, pero lo que en realidad ciertamente califica con la denominación de autocracia.

Como se ha mencionado tantas veces en estas columnas, es lo que ha llegado a su fin. En EEUU, los demócratas desean continuar con la era de emisiones de dólares con eslabón en el Swift, pero un mecanismo de control global que explotó con la guerra en Europa, en medio de la cascada excepcional de sanciones a Rusia, país que encontró apoyo en China no solo para su pervivencia económica, si no de la de la misma China, debido a que mientras que el reto de Washington con el país eslavo es de carácter militar(lo que el Wall Street de Trump, reconoce que es un pulso perdido), con Beijing es propiamente en el orden estratégico que es de carácter productivo, comercial y tecnológico.

Ahora bien, el timonazo de ayer desde el jardín de la Casa Blanca está dirigido exactamente a impactar a China(34% en el agregado), lo que incluye aranceles a países asiáticos desde donde Beijing proyecta su propia manufactura y que se suma a los ya impuestos(aunque ayer no fueron incrementados) a Mexico, Canadá.

La fórmula de Washington está dirigida a obligar a que la industria en China intente mitigar el impacto de los aranceles mediante la migración a los países con menores tarifas arancelarias (la exportación de China a Estados Unidos ha quedado casi en la inviabilidad), y que intenta diluir el control que Beijing posee sobre el comercio internacional, con lo que se busca precipitar las expectativas de crecimiento económico del gigante asiático que para el año en curso oscila en torno al 5%.

En síntesis, es una “ruptura” económica excepcional en el contexto del sistema mundo capitalista moderno y que se ha constituido, se insiste, desde finalizada la Segunda Guerra Mundial y que, por estas mismas características, tendrá sus propios ciclos con lo que se busca hacer inclinar la cerviz de Beijing ante Wall Street: ahogar el ímpetu económico de China en el intento de provocar una implosión del imperio del centro.

Tendrá sus propios ciclos, debido a que la logística global que se ha conformado tras décadas en torno a China requerirá de su propio tiempo en su modificación, un golpeteo de la cadena de suministros internacional que impactará el sistema de precios de bienes y servicios a nivel mundial.

Los demócratas auparon el choque militar contra Rusia y dispusieron sanciones para ahogar y hacer implosionar el país eslavo: ahora Trump rediseña la estrategia para la protección de Estados Unidos como potencia internacional con una decisión en igual sentido sobre China, pero con medidas comerciales(recordar que entre los 180 países impactados con aranceles el día de ayer no aparece Rusia, una estrategia mixta-con sus propios vaivenes- con la que EEUU busca romper paulatinamente los lazos económicos y políticos entre Moscú y Beijing).

Como se ve la alternativa de los países del Sur Global es desarrollar un comercio que si bien, no puede desligarse del contexto mencionado, si debe intentar fortalecer el comercio subregional y nacional que permita protegerse de la tormenta económica que se está presentando.

Los aranceles a los propios aliados de Washington pertenecientes al G7(potencias de la zona euro, Japón, Corea del Sur), es una medida con la que Estados Unidos buscar la permanencia de  espacios de encuentro y negociación con que evitar perder la rueda con Occidente(y evitar la seducción de la constitución de un acuerdo sinoeuropeo que sería el fin de Washington), lo que se entiende con la declaración del día de hoy del Secretario de Estado Marco Rubio de visita a la sede de la Otan, Bruselas, donde confirma que Washington no abandonará la alianza atlántica pero elevó el listón de aportes de los socios al 5% del PIB por país.

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