2024/09/28

 

Imprimir dinero y dar juego comercial a países para financiar posiciones en geopolítica como han sido los casos de Corea de Sur( por décadas después de la guerra de Corea) Chile(de Pinochet), Colombia(pensar en el modelo Plan Colombia-Guerra contra las drogas), Israel(incesantemente desde su creación) o más recientemente Ucrania, en momentos de saturación por el dólar del ámbito geoeconómico global y más bien de su retracción relativa con el avance de los BRICS(+) y de la tendencia internacional de los países de hibridar sus clásicas reservas en dólares o el uso de este en el comercio, aprieta las posibilidades de las guerras y violencia generalizada, como lo q sucede en el Oriente Medio, financiadas por Occidente, en particular EEUU.

En cualquier caso, crear mayores excedentes de dólares dirigidos a cualquier lugar del mundo, estos se integrarán tan rápido como se imprimen y entregan, al torrente internacional, empujando la devaluación del billete verde.

Reconstruir en medio de la guerra o adquirir nuevos materiales militares consumidos o destruidos, se añade a la montaña de deuda que tienen los países, que comprometen el presente y generaciones futuras.

Mientras que EEUU busca evaporar excedentes con las crisis financieras exógenas a su patio, pero exportadas por estos, los países endeudados con la banca, en este caso, Occidental, tienen que pagar, como decía un prócer colombiano en la primera década del presente siglo, "con sudor y lágrimas".

Es un verdadero torniquete en la garganta el que tiene Estados Unidos.

Las montañas de dólares que manejan los fondos buitre como Black Rock, encargados de pasar de mano está bomba financiera, invierte en bonos del tesoro estadounidense obligando a que las máquinas de litografía de la reserva federal tengan que moverse más raudamente.

Por demás, las inversiones productivas siguen estando en "un país asiático" de todos conocido, pero una tentación que tiene como contraparte un recio control de derivados por parte de Beijing, y lo que ingresa superando las valoraciones de favorabilidad del gobierno chino, terminan es precisamente en eso: cimentando el poder del país de la bandera de fondo rojo y las cinco estrellas.

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