2009/09/03

La reelección
Iván Saldarriaga

Ha pasado la reelección en la Cámara de representantes, por un voto, después de semanas de maniobras y presiones que dieron lugar a demandas y denuncias públicas de tráfico de influencias.

Lo primero que sorprende es que haya sido tan difícil conseguir esa pequeña mayoría en un Cámara que, se supone, cuenta con una mayoría aplastante favorable al gobierno.

Otro aspecto interesante de esta segunda reelección es el de los muchos líderes uribistas que apoyaron la primera reelección y no apoyan la segunda. Además las campañas de varios candidatos uribistas ha parado en seco, y se han convertido en campañas a favor del referendo reeleccionista.

Todavía falta mucho para que se concrete la segunda reelección de Uribe pero alguno de los candidatos habla del proyecto de dictadura constitucional y del desmantelamiento de la constitución del 91.

En Colombia y en los países vecinos el modelo de democracia liberal parece estar siendo cuestionado para dar lugar a un modelo autoritario y centralizado que se justifica, en el caso de Venezuela, con la necesidad de profundizar “el socialismo del siglo XXI” y, en el caso de Colombia, con la necesidad de darle continuidad a la política de “seguridad democrática”.

Lo curioso es que la continuidad y profundización de esas políticas solo se ve posible bajo la dirección de una sola persona cuyo carisma personal se ha imprescindible para mantener la unidad de las fuerzas políticas que estabilizan a los respectivos países.

Esto es un mal síntoma, tanto aquí en Colombia como allá en Venezuela, que muestra la fragilidad de un orden que garantiza el poder y la influencia de un puñado de dirigentes que, de otra forma, estarían tendidos en el asfalto. Y así llegamos a la relación de las relaciones con la corrupción y con el afán de poder ya no solo de un caudillo que se reelige indefinidamente sino de un pequeño grupo que lo rodea, le echa incienso, lo convence de su excepcionalidad y se beneficia del ejercicio del poder.