Iván Saldarriaga
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El pasado 3 de mayo fue confirmado el primer caso , en Colombia , de gripe AH1N1.
Todos lo esperábamos y suponemos que, como lo afirmó el representante de la Organización Panamericana de la Salud(OPS), en el país hay muchos casos más que no se conocen.
Según este mismo representante se espera que en Colombia los contagiados asciendan entre 4 y 7 millones de personas, lo que no explicó fue el periodo de tiempo en el cual se esperaba que enfermáramos tan alto número de colombianos.
Estamos al borde de una pandemia y tenemos que poner en práctica las recomendaciones de las instituciones y de las autoridades de salud.
Es curioso, por un lado, ver la rápida diseminación de un virus, del que nadie hablaba hace dos semanas, que viaja en los vuelos aéreos internacionales a partir de México. Por otro lado ha sido casi instantánea la difusión de la alarma por el uso masivo de los medios de comunicación.
En la pandemia de la influenza española de 1918 la alarma fue dada por las muertes mismas y, en parte por la ausencia de medidas de las autoridades sanitarias, se llegó a la escandalosa cifra de 30 millones de muertes.
En la amenaza de pandemia de gripe aviar que empezó en China, el año pasado, por el contrario, la diseminación del virus ha sido, aparentemente controlada.
Hasta ahora han sido pocos los casos, afortunadamente, de cierres de frontera, y de suspensión de vuelos internacionales, así se evita empeorar las consecuencias económicas de la epidemia sin que esas medidas sean efectivas en el control de la diseminación.
Pero de todas maneras las consecuencias económicas negativas en sectores como el turismo, las empresas aéreas, y el comercio de carne porcina ya se sienten. El impacto económico puede llegar a ser más intenso en la medida en que sea necesario imponer restricciones en el transporte masivo de personas y cierres de lugares con grandes concentraciones humanas como colegios, universidades, fábricas, grandes almacenes, restaurantes, salas de cine o centros comerciales.
Otro aspecto en el que ya se registra un impacto profundo es el del olvido de otros asuntos de interés general que estaban en discusión y han pasado a segundo plano.
Todos lo esperábamos y suponemos que, como lo afirmó el representante de la Organización Panamericana de la Salud(OPS), en el país hay muchos casos más que no se conocen.
Según este mismo representante se espera que en Colombia los contagiados asciendan entre 4 y 7 millones de personas, lo que no explicó fue el periodo de tiempo en el cual se esperaba que enfermáramos tan alto número de colombianos.
Estamos al borde de una pandemia y tenemos que poner en práctica las recomendaciones de las instituciones y de las autoridades de salud.
Es curioso, por un lado, ver la rápida diseminación de un virus, del que nadie hablaba hace dos semanas, que viaja en los vuelos aéreos internacionales a partir de México. Por otro lado ha sido casi instantánea la difusión de la alarma por el uso masivo de los medios de comunicación.
En la pandemia de la influenza española de 1918 la alarma fue dada por las muertes mismas y, en parte por la ausencia de medidas de las autoridades sanitarias, se llegó a la escandalosa cifra de 30 millones de muertes.
En la amenaza de pandemia de gripe aviar que empezó en China, el año pasado, por el contrario, la diseminación del virus ha sido, aparentemente controlada.
Hasta ahora han sido pocos los casos, afortunadamente, de cierres de frontera, y de suspensión de vuelos internacionales, así se evita empeorar las consecuencias económicas de la epidemia sin que esas medidas sean efectivas en el control de la diseminación.
Pero de todas maneras las consecuencias económicas negativas en sectores como el turismo, las empresas aéreas, y el comercio de carne porcina ya se sienten. El impacto económico puede llegar a ser más intenso en la medida en que sea necesario imponer restricciones en el transporte masivo de personas y cierres de lugares con grandes concentraciones humanas como colegios, universidades, fábricas, grandes almacenes, restaurantes, salas de cine o centros comerciales.
Otro aspecto en el que ya se registra un impacto profundo es el del olvido de otros asuntos de interés general que estaban en discusión y han pasado a segundo plano.


