LA HECATOMBE DEL URIBISMO Y LA OPOSICION
Por: Carolina Corcho
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Aunque aún es prematuro esclarecer un panorama político para las próximas elecciones presidenciales, desde ya se perfilan posibilidades oscuras para los candidatos de la oposición, entre estos incluyo a German Vargas Lleras cuya situación es bastante complicada al hallarse en medio de un partido que le cooptó el uribismo y una bancada parlamentaria mayoritaria que le apuesta a la reelección. En mejores condiciones no está el liberalismo y su amplia gama de candidatos quienes en las últimas encuestas de datexco no sobrepasan el 1%, salvo Piedad Córdoba que de acuerdo a esta es la candidata con mayor intencionalidad de votos, lo que no resulta muy alentador si se trata de posicionar un candidato que no se sitúe en la bipolaridad FARC-Uribe y logre seducir a las mayorías colombianas.
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De otro lado se encuentra el Polo Democrático que pudo ser la colectividad capaz de agenciar el ordenamiento de la oposición para hacer frente a la campaña reeleccionista, pero en vez de esto quemó a sus presidenciables, a Carlos Gaviria lo situó en un lugar de presidente-candidato que lo desautoriza moralmente para encabezar una campaña antireelección, todo esto sumado a que pasó de ser un hombre de talante liberal que se perfilaba como un factor de unidad del partido, a propiciar la división al alinderarse con el sector mas ortodoxo de la izquierda . Gustavo Petro que era el hombre quien tenía la razón pero no las mayorías, pierde su batalla dentro del Polo y ahora se enfrenta al difícil reto de generar una colectividad que sustente su candidatura presidencial, y Lucho Grazón pareciera que se quedó absorto ante los cambios y las decisiones que implica el nuevo escenario, no se le escucha ni se le ve.
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Por último nos queda un candidato, Sergio Fajardo, con un lema implícito, confunde y reinarás, su estrategia consiste en hablar lo menos posible sobre los grandes temas de este país, más aun de aquellos tan polarizantes como los referentes al conflicto armado, el narcotráfico, la reelección, esto le permite ganar espacio entre los uribistas no reeleccionistas y canalizar los polistas y liberales decepcionados. Su fortaleza está en Medellín, en donde se le reconoce una transformación positiva de la ciudad, obras concretas que son su mejor carta de presentación. Su fortín, ser el candidato del sindicato antioqueño, la incógnita es que su caracter camaleonico sugiere que un momento podría hacer un acuerdo pragmático con el uribismo, como de hecho lo hicieron para el logro de la alcaldía de Alonso Salazar.
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Sin embargo los uribistas no estan en mejor condición, las encuestas muestran que el uribismo se dispersa entre todos ellos. Uribe no logra endosar a ninguno toda su popularidad que para su sorpresa no logra estar lo suficientemente afectada en medio de los reiterados cuestionamientos a los que ha sido sometido su gobierno, por mencionar algunos de relevancia mediática como la parapolítica, los falsos positivos, las chuzadas del DAS, las infructuosas medidas de contención ante la crisis económica, el choque de trenes con las cortes, la infiltración de DMG, entre otros; por el contrario de no ser candidato, muchos de sus electores optarían por un Vargas Lleras o un Fajardo, lo que para Uribe es algo así como su presagiada "Hecatombe", la misma que obligaría a los uribistas a tramitar el referendo a toda consta, porque pareciera ser claro que sin Uribe de candidato su proyecto tiene menos posibilidades, y si la oposición interpreta esto y logra un acuerdo, otro podría ser el panorama para el 2010.

