2009/02/17

Reelecciones
Iván Saldarriaga

La aprobación de la posibilidad de reelección indefinida en los cargos de elección popular en Venezuela con el 54% de los votos del referendo del 15 de febrero pone de presente lo ocurrido en Cuba con la reelección indefinida de Fidel que no ha impedido el desabastecimiento, la pobreza y la emigración masiva durante los años del llamado “periodo especial” posteriores a la desaparición de la Unión Soviética.

Si se piensa en la inminencia de la llegada a Venezuela de una crisis internacional que ha hecho caer los precios del petróleo de un máximo de 147 dólares el barril en julio de 2008 a entre 30 y 35 dólares el barril por estos días podría parecer irrelevante el resultado del referendo que aprobó la posibilidad de reelegir a Chávez en las elecciones de 2012.

En estos res próximos años van a pasar muchas cosas no solo en Venezuela sino en el resto del mudo y la rigidez autoritaria puede agravar, en el campo político, una crisis que por el momento afecta la economía pero empezará a tener pronto, consecuencias políticas en la medida en que aumenten el desempleo, la pobreza, el desabastecimiento y la inseguridad sin importar mucho el tipo de gobierno que se encuentre en el poder, cuando estos fenómenos se empiecen a sentir.

La democracia liberal, con su constante renovación en la cúpula y su división de los tres poderes que le da independencia a los poderes legislativo y judicial frente al ejecutivo, garantiza los derechos de la oposición y permite resolver de manera pacífica conflictos que de otra manera producirían enfrentamientos violentos.

La consolidación en Venezuela de un poder ejecutivo autoritario y reeleccionista muestra, en cierto sentido, una gran debilidad política de la revolución bolivariana que depende, para su continuidad, de la permanencia al frente del país del presidente Hugo Chávez.

En Colombia podría decirse otro tanto de la continuidad de la política de la seguridad democrática en el caso de que el presidente Uribe decida lanzarse a la reelección. Esa desconfianza ante las soluciones institucionales de la democracia liberal aporta poco para superar con éxito las pruebas que nos esperan en el futuro.

En los últimos meses de la Gran Colombia el libertador Simón Bolivar se dejó conquistar por la misma desconfianza y no solo sucumbió sino que nos llenó de males. La reelección indefinida aparece a corto plazo como una solución que aumenta la estabilidad y consolida el rumbo pero debilita las instituciones y genera un atraso en la cultura política. Por eso su aprobación en Venezuela no es una buena noticia.