2008/08/13


Paréntesis:

Comentarios por Ivan Saldarriaga
.
El siglo XX fue para muchos críticos sociales así como también para muchos activistas políticos, el siglo del socialismo, hasta cuando en los años ochentas se impuso en occidente un feroz neoliberalismo, y más adelante se hundieron los países del bloque soviético, y se estableció una ética capitalista en China.

En Latinoamérica se oye hablar por estos días del “socialismo del siglo XXI” sin que se tenga muy claro qué es lo que lo diferencia del del siglo XX. Los primeros años del socialismo en Europa fueron de guerra y de enfrentamiento con los nacionalismos. En Latinoamérica, por el contrario, los reformismos han entrado casi siempre en contradicción con los intereses extranjeros y particularmente con los de los Estados Unidos. En los tiempos actuales, a pesar de la pobreza extrema que afecta extensos sectores de nuestras sociedades, existe en Latinoamérica un sector industrial que se expande y consolida cada vez más; Brasil accede a un posición de potencia intermedia y China disputa la hegemonía comercial en muchas regiones del mundo e incrementa, con el desarrollo de su economía, y el de otras economías como la de India, los precios de las materias primas básicas y de los combustibles.

En un país pequeño y pobre como Colombia, donde el 50% de la población está bajo el nivel de pobreza y en el cual la insurgencia revolucionaria y las organizaciones mafiosas se reparten los enormes beneficios del tráfico de cocaína adquiriendo así un gran poder destructivo y comprender, en aras que la constitución de una propuesta social y política, que hay que empezar desde muy abajo diferenciando derechos básicos como el derecho a la vida, el derecho a la verdad, y el derecho a organizarse, pero sin perder de vista, al mismo tiempo, la necesidad y la posibilidad de defender otros derechos como los de las etnias, los de las mujeres, de los niños, los de los homosexuales, el derecho a disputas de un medio ambiente sano, el derecho a la educación, a la salud, al agua, a la ciudad y avanzar hacia una sociedad con equidad e instituciones democráticas y de administración de justicia transparente que merezcan respeto y acatamiento.